Hoy ha nevado por primera vez aquí (vivo en Suecia) y quizás sea extraño compartir precisamente hoy esta receta, pero me encanta el helado y lo consumo todo el año (aunque en invierno lo combine con sopas calientes).

El té Matcha es una de esas cosas que amas o detestas. A mí, como podréis imaginar, me encanta. Si no os gusta el Matcha, no os preocupéis, que pronto compartiré más recetas de helados.

No es un ingrediente barato, pero no resulta demasiado caro ya que tampoco se utiliza a diario (yo lo utilizo para hacer helado y ocasionalmente matcha latte). Lo venden en herbolarios, tiendas de alimentación saludable y, por supuesto, en tiendas de alimentación vegana.

Qué es el Matcha? Se trata de un tipo de té verde dulce, cuyas hojas son secadas y molidas hasta obtener un polvo fino de color verde intenso que se utiliza en la ceremonia japonesa del té y como saborizante en numerosas recetas. También lo venden como “superalimento” aunque, por la dosis que se utiliza habitualmente, tengo dudas de su efectividad a pesar de contener muchos antioxidantes beneficiosos para nuestro organismo. Yo lo consumo porque me encanta el sabor y el toque especial que da a smoothies, latte vegano y a helados como este.

Esta es una receta muy sencilla y en la que utilizo muy pocos ingredientes, que, además, son fáciles de encontrar. Esta receta es para hacer un litro de helado:

  • Tres latas de 400 ml de leche de coco. Me refiero a la leche de coco enlatada, no a la bebida de coco que venden en tetrabrick. Estas latas las encontraréis en supermercados y en tiendas asiáticas.
  • Dos cucharadas de té Matcha en polvo
  • Unas 20 hojas de menta fresca para el helado y, si quieres, alguna hoja más para decorar.
  • Un poco de agua
  • Chocolate negro. Yo he utilizado unos 100 gramos de chocolate 85% cacao sin azúcar.
  • Opcional: sirope de ágave o azúcar para endulzar. Yo utilicé cuatro cucharadas de ágave pero a algunas personas les gusta más sin endulzar.

Elaboración:

  • Machaca las hojas de menta en un mortero con un par de cucharadas de agua caliente.
  • Disuelve el té Matcha en unos 100 ml de agua caliente. Debe quedar bien disuelto, sin grumos.
  • Pon a calentar la leche de coco en una cazuela a fuego medio, removiendo con una cuchara para que no se queme, hasta que hierva. En este caso utilizo toda la leche de coco, no únicamente la parte sólida de nata como en otras recetas. Cuando hierva la retiramos del fuego y añadimos las hojas de menta, el té disuelto en agua y, si queremos, el sirope de ágave o azúcar.
  • Volvemos a colocar la cazuela en el fuego, a fuego bajo, durante aproximadamente cinco minutos.
  • Retiramos del fuego y dejamos que la mezcla se enfríe. Cuando la mezcla esté fría, la colocamos en el recipiente donde vayamos a congelar el helado.
  • Rallamos o picamos el chocolate en trozos medianos. Yo reservo algunos trozos para decorar, pero podéis picarlo todo si lo preferís. Añade los trozos de chocolate a la crema ya fría.
  • Vierte en un recipiente apto para congelador y congela durante media hora, sácalo y mezcla a mano con una cuchara de madera o con la batidora de varillas. Vuelve a meterlo en el congelador y repite el proceso dos veces más, cada 30 minutos. Después de mezclarlo por última vez, cubre con film plástico antes de meter en el congelador. Esto evitará que se formen cristales de hielo.
  • El helado está ya listo, tened en cuenta que la nata que contiene la leche de coco solidifica mucho, así que debéis sacar el helado del frigorífico una media hora antes de consumirlo.

 

 

Espero que os guste!!!