Quizás soy rara, pero me encanta tomar sopa caliente todo el año, incluso en verano. Como también me encanta tomar helado todo el año, hoy os traigo una receta fácil para hacer un helado de yogur vegano muy bueno, relativamente económico y además lleva un montón de antioxidantes.

La base de este helado es el yogur de soja. Existen en el mercado varias marcas de yogures de soja (también de avena o coco) y, casi todas ellas, están enriquecidas en calcio y vitaminas, además del aporte proteínico de la soja. Sí, sé que hay mucha campaña contra la soja, pero yo la considero una legumbre con peculiaridades y la consumo bastante. Y, como yo, millones de personas en todo el mundo así que sin miedo (a no ser que no la podáis consumir por razones médicas, claro).

Para añadir cremosidad a la mezcla he utilizado nata de soja, si no queréis añadir grasas al helado podéis hacerlo sólo con el yogur, en cuyo caso debéis recordar batirlo muy bien para que tenga textura de helado y no de yogur. Estará algo menos cremoso que con nata, pero tendrá buen sabor igualmente.

Para darle sabor (y color) a este helado he utilizado arándanos y açai. Los arándanos son una fruta de temporada, fácil de conseguir en cualquier supermercado o frutería. Existen varios tipos de arándanos (el género Vaccinium incluye más de 450 especies), yo he utilizado arándanos azules o blueberries, pero podéis utilizar otra variedad o incluso otra fruta de similar textura si lo preferís o no podéis o no queréis comprar arándanos.

Los arándanos azules son una de las frutas más ricas en antioxidantes, y han sido utilizados durante siglos para combatir infecciones en las vías urinarias. Varios estudios les atribuyen también propiedades astringentes y beneficiosas para la circulación y la salud de nuestro corazón. Entre otros nutrientes, son altos en Vitamina C.

Mi madre, que lee mi blog, estará pensando qué es eso de açai. El Açai (sí, yo tampoco sabía lo que es hasta hace poco tiempo) es un fruto que crece en las selvas de Brasil y que tiene un característico color morado muy oscuro. Es otra de las frutas con mayor contenido en antioxidantes y vitaminas, además de ácidos grasos Omega 9, fibras y proteínas. Si estuviese en Brasil comería esta fruta fresca, pero como estoy en Suecia, la tomo en polvo. Intento consumir siempre alimentos lo más locales que sea posible, pero no soy perfecta y me permito algunas incoherencias de vez en cuando.

También se vende la pulpa congelada, pero yo prefiero utilizarla en polvo porque dura mucho más y me parece más seguro su transporte. No es un producto económico (tampoco es demasiado caro), pero si no la utilizas a diario (yo la añado a smoothies y recetas como esta) dura bastante así que compensa el precio. Lo venden en herbolarios, tiendas de alimentación vegana. Si no lo encontráis en vuestra zona, enviadme un email y os ayudo a encontrarlo.

Su sabor? A mí me recuerda a una mezcla entre uva y frambuesa. Francamente me gusta. En cualquier caso, si no tenéis o no queréis comprarlo, podéis hacer el helado sólo con arándanos o mezclar arándanos y frambuesas congeladas, que también resulta un helado buenísimo.

Ingredientes:

  • 250 ml de yogur de soja frío (preferentemente sin azúcar porque la fruta ya aporta dulzor y le vamos a echar un poco de azúcar a la nata)
  • 150 ml de nata de soja
  • 150 gramos de arándanos (previamente congelados)
  • 3 cucharadas de Açai en polvo.
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 1 cucharada de ralladura de limón (opcional)

La elaboración no puede ser más fácil:

  • Utiliza una batidora para montar la nata de soja con dos cucharadas de azúcar.
  • Cuando la nata ya tenga textura de nata montada, añade el yogur de soja y bate de nuevo hasta que quede todo mezclado.
  • Añade las tres cucharadas de Açai en polvo y mezcla con la batidora hasta que quede una mezcla homogénea.
  • Tritura los arándanos congelados y añádelos a la mezcla. Bate de nuevo. Debe quedar una textura cremosa y esponjosa.
  • Vierte en un recipiente apto para congelador y congela durante media hora, sácalo y mezcla a mano con una cuchara de madera o con la batidora de varillas. Vuelve a meterlo en el congelador y repite el proceso dos veces más, cada 30 minutos. Después de mezclarlo por última vez, cubre con film plástico antes de meter en el congelador. Esto evitará que se formen cristales de hielo.
  • Saca el recipiente del congelador media hora antes de consumir el helado. Si lo deseas, puedes decorar con ralladura de limón, una hoja de menta o con decoración de pastelería vegana (si no conoces marcas veganas, te puedo recomendar alguna)

 

A disfrutar!!!!