Esta será la última receta navideña de esta temporada, y es una receta que no podía faltar: el Roscón de Reyes. Se trata de un clásico de la gastronomía navideña en España que se ha extendido a otros países en Latinoamérica y, aunque se consume a lo largo de todas estas fechas e incluso se pueden comprar desde Noviembre a Febrero, lo tradicional es comerlo para desayunar el día 6 de enero (que es cuando se reparten tradicionalmente los regalos navideños en España) y también es costumbre dejar un trozo “a los Reyes Magos” la noche anterior.

Tradicionalmente, se esconde un pequeño regalo y un haba dentro del roscón. Se van cortando los trozos y, quien encuentra el haba, paga el roscón. Si encuentras la sorpresa (suele ser una figurita) te colocas la corona (los roscones los venden con una pequeña corona de papel dorado).

Se trata de un rosco esponjoso y aromatizado con agua de azahar y cítricos, que se puede consumir relleno de crema, nata, chocolate… o consumirlo tal cual. Este me ha salido tan esponjoso y delicioso que he preferido no rellenarlo. Es frecuente decorarlo con fruta escarchada pero, como a mí no me gusta, lo he decorado con almendras tostadas y con un poco de glasa real.

La elaboración es algo larga, debido a la fermentación de la masa y a que lleva “masa madre”, pero merece la pena hacerlo en casa. Además, en mi caso, es imposible encontrarlo en tiendas en Suecia, y mucho menos vegano.

Sin más, os dejo con la receta:

Ingredientes (sale un roscón de 1 kg aproximadamente, o dos roscones más pequeños):

  • 100 gramos de azúcar. Si vais a decorar con glasa real, necesitaréis más azúcar para prepararla, la receta la tenéis en la receta de galletas de jengibre veganas que compartí hace unos días.
  • La piel de un limón, sólo la parte amarilla.
  • La piel de una naranja, también sólo la parte amarilla.
  • 130 ml de leche de avena o leche de soja (o cualquier otra leche vegetal si lo preferís, menos la de coco)
  • 30 gramos de levadura fresca (la que viene prensada y venden refrigerada)
  • 70 gramos de margarina vegana, a temperatura ambiente.
  • 2 cucharadas de semillas de lino, remojadas previamente en 6 cucharadas de agua. Yo las dejo en remojo una hora aproximadamente. Podéis utilizar también semillas molidas. Yo machaco la mitad un poco con el mortero y el resto las dejo enteras porque me gusta la textura.
  • 30 mililitros de agua de azahar. Si no encontráis agua de azahar, también da buen resultado agua de rosas.
  • 600 gramos de harina de trigo, preferentemente harina de fuerza.
  • Una pizca de sal.
  • Un poco de nata de soja o nata de avena para “pintar”.
  • Para decorar, yo he utilizado almendras cortadas en láminas, azúcar en perlas y he dibujado unos corazones con un poco de glasa real que me sobró de las galletas de jengibre, pero podéis decorar con fruta escarchada, frutos secos…

 

Elaboración:

  • Ralla o tritura la piel de limón y de naranja lo más fino que puedas. Mezcla con los 100 gramos de azúcar y reserva en un cuenco.
  • Para preparar la “masa madre”, disuelve 10 gramos de la levadura fresca en 70 mililitros de leche de soja y añade una cucharadita de azúcar. Tapa con papel film transparente y espera unos minutos hasta que veas burbujas en la superficie. Añade entonces 150 gramos de harina, mezcla bien y forma una bola con la masa. Coloca esa bola en un bol grande y cúbrela con agua templada, cuando la bola flote y aumente su volumen a casi el doble, estará lista. A mí me tardó media hora aproximadamente, así que puedes aprovechar y remojar las semillas de lino durante este tiempo, si quieres.
  • Cuando la masa madre esté lista, mezcla en otro bol grande los 450 gramos de harina restantes, el azúcar mezclado con las pieles de limón y naranja, 20 gramos de levadura fresca disueltos en 60 mililitros de leche de soja, el agua de azahar, la margarina, la mezcla de semillas de lino y agua y una pizca de sal. Amasa hasta que estén todos los ingredientes bien mezclados y añade la masa madre. Mezcla todo de nuevo y, cuando se hayan integrado todos los ingredientes, tapa con un paño de lino y deja reposar durante aproximadamente una hora.
  • Enciende el horno a 220ºC / 428ºF para que se vaya calentando y coloca un bol o recipiente (apto para horno) en la parte baja del horno, con agua.
  • Coloca la masa, que habrá aumentado de tamaño, sobre una superficie donde hayas echado un poco de harina previamente, para trabajar mejor, y amasa levemente. Si vas a hacer dos roscones, divide la masa en dos partes y haz una bola con cada una de ellas. Si vas a hacer un roscón grande, haz una bola grande con la masa.
  • Coloca la bola o bolas en la bandeja del horno, aplana un poco y haz un agujero en el centro con la mano. Levanta el rosco y estíralo en el aire para darle forma mejor. Coloca un recipiente (sirve un vaso o cuenco pequeño) en el agujero, ya que aumentará de tamaño con el horneado y no queremos que se cierre.
  • Una vez que tengas la forma lista, “pinta” con la nata de soja y coloca las almendras en láminas o lo que vayas a utilizar para decorar. Yo pinté con la glasa ya después de horneado, coloqué el resto en este punto.
  • Cuando el horno esté ya caliente, mete los roscos o el rosco en el horno y hornea a 220ºC durante 5 minutos. Luego, baja la temperatura a 180ºC / 356ºF y hornea unos 20 minutos. Coloca un poco de papel de aluminio sobre el roscón para que no se tueste demasiado.
  • Si lo vas a rellenar o si lo vas a decorar con glasa, espera a que se enfríe del todo antes de hacerlo.
  • Si vais a colocar alguna sorpresa, se mete antes de hornear, pero debéis aseguraros de que resista el calor.

Ya sólo queda disfrutarlo con chocolate caliente, café, té…como prefiráis.

Espero que os guste mucho y que hayáis disfrutado mucho comiendo vegano estas fiestas!