Con estas temperaturas tan frías, apetece tomar platos calientes y reconfortantes que nos ayuden a disfrutar también del invierno. Personalmente, adoro las cremas, purés y sopas y las consumo todo el año, aunque entiendo que la mayoría de la gente prefiere consumirlas en Otoño y en Invierno. Son una forma estupenda de combinar muchas verduras y / o legumbres en un solo plato y además pueden ayudaros a que los niños y las personas a las que no les gusta la textura de determinadas verduras o legumbres, las tomen y se beneficien de sus nutrientes.

La receta de hoy es una crema de champiñones con calabacín, a la que también he añadido patata para aportar hidratos y tofu para aportar proteínas y calcio. Si no queréis consumir tofu o patata, los podéis omitir, aunque yo os recomiendo que probéis primero mi receta ya que creo que está buenísima.

Los champiñones son un tipo de hongo muy consumido en todo el mundo, con propiedades muy interesantes. Tienen muy pocas calorías y contienen importantes cantidades de minerales como yodo, potasio, magnesio y selenio y vitaminas B3 Y B9 (entre otras). Su contenido en proteínas no es alto, pero también contribuyen a la cantidad diaria que necesitamos en nuestra dieta.

El calabacín es una hortaliza baja en hidratos de carbono y muy rica en fibra y agua, que nos aporta importantes cantidades de minerales como potasio, magnesio, selenio, zinc, fósforo, además de ácido fólico y vitaminas A, C y E.

La combinación de calabacín y champiñones resulta suave, sabrosa y muy nutritiva. Os dejo con la receta, muy muy fácil, para que la podáis disfrutar hoy mismo.

Ingredientes (para cuatro raciones):

  • 250 gramos de champiñones frescos.
  • 1 calabacín grande o 2 calabacines medianos.
  • 1 cebolla grande.
  • 2 dientes de ajo.
  • 400 ml. de leche de avena o leche de soja sin azúcar. Es mejor que esté a temperatura ambiente, no del frigorífico.
  • 1 patata grande o 2 patatas medianas.
  • 150 gramos de tofu firme.
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
  • Una pizca de sal.
  • Una pizca de pimienta negra.
  • Una pizca de nuez moscada.

 

Elaboración:

  • Lava los champiñones con cuidado para retirar los posibles restos de tierra. Escúrrelos y, si es necesario, seca el exceso de agua con papel de cocina. Córtalos en trozos.
  • Lava la patata y haz un corte en la piel que rodee la patata. Pon la patata en agua hirviendo durante unos 15-20 minutos. Puedes comprobar si ya está lista pinchándola con cuidado. Cuando esté lista, deja que se enfríe.
  • Mientras se cuece la patata, pela y corta la cebolla, el ajo y el calabacín. En esta receta voy a utilizar calabacín sin la piel, para que la textura y el sabor sean más suaves y el color más bonito.
  • Corta el tofu en trozos y reserva.
  • En una cazuela, calienta el aceite. Cuando esté caliente, baja el fuego a la mitad y rehoga la cebolla. Cuando esté tierna, añade el ajo. Rehoga durante un par de minutos y añade el calabacín. Cuando el calabacín esté tierno, añade el tofu y los champiñones troceados, añade la sal y las especias  y continúa rehogando a fuego medio.
  • Cuando los champiñones tengan un color tostado, añade la mitad de la leche (200 ml.) y deja que se reduzca a fuego medio durante unos 3 – 5 minutos.
  • Mientras tanto, pela la patata (será muy fácil gracias al corte que hemos hecho anteriormente) y córtala en trozos.
  • Retira la cazuela del fuego, añade las patatas y el resto de la leche y tritura. Puedes utilizar una batidora de mano o verter la crema en tu procesador de alimentos y triturar.
  • Me gusta tomarla como plato único, por ello añado el tofu y la patata. Si la preferís menos contundente, podéis omitir estos ingredientes. También la podéis hacer más o menos líquida adaptando la cantidad de leche de avena o soja a vuestro gusto.

 

 

Espero que os guste!