Hoy celebro que, hace dos años, tomé la decisión de hacerme vegana. Hace dos años que dejé de consumir cualquier producto animal y que dejé de considerarles como meros objetos a mi servicio. Estos dos años me han enseñado que, aunque parezca que una sola persona no cambia el mundo, tú puedes ayudar a cambiar el mundo de muchos animales y de muchas personas. En otras secciones de esta web os he contado cómo tomé esa decisión y procuro ir actualizando contenidos con todo lo que voy aprendiendo. Espero poder ayudaros a vosotros también a dar el paso.

Para mí, el veganismo no es una cuestión de pureza ni una cuestión de crecimiento personal, ni me considero una especie de “ser de luz” por intentar hacer cada día lo más justo. Tampoco me considero mejor persona ni creo estar en un plano superior. Para mí, es una cuestión de justicia para ellos. Todo lo demás es superfluo.

Sí es cierto que, con el tiempo, he ido adaptando mi enfoque para acercarme más a las personas a quienes creo que puedo informar y he aprendido a reconocer a aquellas que no tienen el más mínimo interés en dejar de contribuir al sufrimiento animal. Esto me ha servido para ser mucho más efectiva y para ganar mucho en salud mental.

Aprovechando que ayer fue mi cumpleaños, hice una tarta que me sirve también para celebrar este día tan especial. He unido tres de mis cosas favoritas (sin contar el hummus, que quedaba un poco raro en una tarta): fresas, champán y chocolate, aprovechando una receta no vegana que tenía apuntada en un cuaderno viejo. El resultado me ha gustado mucho, aunque estéticamente no me ha quedado todo lo bien que me hubiese gustado, y ha pasado con nota muy alta la cata por personas no veganas.

Os dejo con la receta, deseando celebrar muchos más veganiversarios. Os adelanto que no es una receta sana, pero está buenísima. En mi Instagram os he dejado una foto para que veáis cómo queda por dentro.

Ingredientes:

  • 435 gramos de harina de trigo refinada.
  • 250 gramos de azúcar.
  • 250 gramos de margarina vegana.
  • 2 cucharaditas y 1/2 de bicarbonato sódico.
  • 1/2 cucharadita de sal.
  • 3 cucharadas de semillas de chia, remojadas en 10 cucharadas de agua durante 10 minutos.
  • 300 mililitros de champán para la tarta y otros 225 mililitros para el frosting.
  • 2 cucharaditas y 1/2 de extracto de vainilla.
  • 250 gramos de fresas frescas.
  • 400 mililitros de nata vegetal para el relleno y cobertura y otros 100 mililitros para la cobertura de chocolate. Yo he utilizado nata de avena, pero la podéis utilizar de soja o de arroz si preferís.
  • 200 gramos de chocolate negro, sin azúcar (y, por supuesto, sin lácteos).
  • 1/2 cucharadita de zumo de limón.

 

 

Elaboración:

  • Enciende el horno a 180ºC / 356ºF
  • Mientras se calienta el horno, bate la margarina y el azúcar en un bol hasta obtener una textura untuosa y uniforme.
  • En otro bol, mezcla la harina, el bicarbonato y la sal.
  • Añade las semillas de chia y el extracto de vainilla a la mezcla de margarina y azúcar y mezcla bien.
  • Ve añadiendo, poco a poco, los ingredientes secos y 300 mililitros de champán, alternando hasta que quede todo integrado. Intenta no mezclar en exceso.
  • Yo he utilizado cuatro moldes pequeños para evitar tener que cortar el bizcocho, pero también puedes hacerlo en un solo molde. Vierte la mezcla en los moldes o molde e introduce en el horno. Si lo haces en un solo molde, deberás hornear aproximadamente 30 minutos. Si lo haces en moldes más pequeños, normalmente con 15 minutos es suficiente. Puedes comprobar el punto de cocción del bizcocho pinchándolo con un palillo. Si sale limpio y seco es que está listo.
  • Después del horneado, deja enfriar en el molde durante 10 minutos. Después puedes sacar del molde y dejar que termine de enfriarse en una rejilla, pero no cortes el bizcocho hasta que no esté totalmente frío.
  • Para preparar el “frosting” para cubrir y rellenar la tarta, primero vamos a hacer una reducción de fresas y champán. Trocea las fresas y tritúralas con un procesador de alimentos o batidora. Coloca el puré resultante en un cazo junto con 225 mililitros de champán. Pon el cazo a fuego medio y calienta la mezcla. Cuando empieces a ver burbujas, remueve despacio y sique haciéndolo hasta que se reduzca el volumen a la mitad. Deja que se enfríe.
  • Bate 400 mililitros de nata de avena (o de soja o la que vayas a utilizar) y, cuando empiece a espesar, añade el zumo de limón y continúa batiendo hasta obtener una textura de “nata montada”. Añade la mezcla de fresas y champán, que ya estará fría, y mezcla.
  • Coloca la primera capa de la tarta sobre el plato o soporte que vayas a utilizar, por 3 cucharadas del relleno por encima, extiende y coloca la segunda capa. Repite la operación hasta terminar. Para evitar que se te muevan las capas de la tarta mientras trabajas, puedes pincharla con palillos largos de madera. Cubre los laterales de la tarta con el resto del relleno y mete la tarta en el congelador.
  • Mientras se enfría la tarta, prepara un ganache de chocolate con el chocolate negro y los 100 mililitros restantes de la nata de avena. Sigue los mismos pasos que en la receta del Boston Cream Pie pero variando la proporción de ingredientes, ya que en esta receta utilizo menos cantidad.
  • Deja que el ganache enfríe hasta alcanzar temperatura ambiente. Entonces, saca la tarta del congelador, retira los palillos que hayas utilizado como fijación y vierte el ganache, dejando que gotee por algunas partes de la tarta. Si deseas colocar fruta o algún otro tipo de decoración, ponla ahora, sobre el ganache aún líquido. Vuelve a meter la tarta en el congelador hasta que solidifique del todo.
  • Después, puedes mantenerla en el congelador y sacarla media hora antes de consumir, o guardarla en el frigorífico. Nosotros hemos guardado lo que nos sobró de tarta en el congelador, para disfrutarla otro día.

 

 

Espero que os guste tanto como a nosotros!