Ya sabéis que en esta casa comemos legumbres con mucha frecuencia, incluso para desayunar. El fin de semana pasado colgué en mi cuenta de Instagram la foto de un brunch (una fusión entre almuerzo y desayuno, que en inglés suena más “chic”) con estas baked beans estilo rústico y sin aceite (o alubias blancas estofadas, que también suena mejor en inglés) y me habéis enviado mensajes preguntando cómo se hacían. Sí, ya sé que las venden en lata ya preparadas (y, casi siempre, aptas para veganos) muy baratas, pero de verdad que en este caso no tiene ni punto de comparación comerlas caseras a enlatadas. Aunque hay que dedicarle un tiempo, merece la pena hacerlas en gran cantidad y congelar o conservar unos días en el frigorífico.

Las baked beans son un plato muy popular en Reino Unido y es muy frecuente tomarlas en el desayuno, aunque también las sirven en bares y pubs en cualquier momento del día o la noche. Se pueden tomar tal cual, como parte de un plato combinado o directamente sobre pan (beans on toast). Debido a lo fáciles que son de preparar y a lo barato que es encontrarlas ya preparadas, se ha popularizado su consumo también en muchos otros países.

Quizás no sea lo más recomendable desayunar alubias entre semana si os tenéis que ir corriendo a trabajar, pero los fines de semana, teniendo más tiempo para digerirlas, sientan de lujo. A mí siempre me pareció un plato demasiado fuerte para desayunar porque no solía levantarme con hambre cuando vivía en España pero como aquí cenamos a las 6-7 de la tarde sí que me apetece desayunar más fuerte. También las podéis tomar como almuerzo o cuando os apetezca, como cualquier otro guiso con legumbres.

Los ingredientes básicos son, obviamente, alubias blancas y tomate. Luego ya existen variaciones según los ingredientes que se quieran añadir. En algunos sitios les añaden tocino o bacon y algunas marcas comerciales también las venden con grasa de origen animal, así que revisad siempre el etiquetado si las compráis envasadas.

Aunque nosotros sí consumimos aceite, estamos reduciendo la cantidad que tomamos a lo largo del día. Por ello, he preparado este plato sin aceite y no lo echo en falta para nada. Si vosotros preferís utilizar aceite, con un par de cucharadas tendría más que suficiente.

Os dejo con la receta, como lleva bastante tiempo, yo aprovecho y hago bastante cantidad para congelar lo que nos sobre. Podéis reducir las cantidades si queréis hacer menos raciones.

Ingredientes (6-8 raciones):

  • 450 gramos de alubias blancas secas, en remojo en una cazuela desde la noche anterior. No recomiendo utilizar alubias ya cocidas para esta receta, ya que la gracia está en cocer levemente las alubias primero en agua y luego que terminen de cocerse en la salsa.
  • Un par de hojas de laurel.
  • Aproximadamente 1,5 kilos de tomate. Si lo preferís, podéis utilizar tomate triturado en lata, aunque queda mejor con tomate natural.
  • Aproximadamente 1/2 vaso de vino tinto.
  • 2 cucharadas de pasta de tomate.
  • 2 cebollas de tamaño mediano – grande, peladas y troceadas.
  • 2 dientes de ajo, pelado y aplastado.
  • 2 cucharadas de melaza. La melaza es importante, tanto por sabor como porque ayuda a que las alubias se hagan en la salsa sin perder demasiada firmeza.
  • 1 cucharada de mostaza de Dijon.
  • Aproximadamente 100 mililitros de salsa barbacoa. Si no tenéis salsa barbacoa, echad una cucharada más de melaza.1
  • 1 cucharada de salsa Sriracha o cualquier salsa picante que os guste.
  • Un poco de sal.
  • 1 cucharadita de pimienta negra.
  • 1 cucharadita de pimienta blanca.
  • 2 cucharadas de tomillo seco.
  • Agua.

 

Elaboración:

  • Coloca la cazuela donde hayas remojado las alubias en el fuego, añade las hojas de laurel y un poco de sal y lleva a ebullición. Deja que se cuezan durante 45 minutos.
  • Mientras se van cociendo las alubias, trocea los tomates. Yo no los pelo ya que los que compro tienen la piel bastante fina, pero puedes pelarlos si lo prefieres. Yo trituro la mitad y dejo el resto troceado porque me gusta la textura que le da. Si prefieres que quede sin trozos, tritúralo todo.
  • Calienta una cazuela al fuego y, cuando esté caliente, baja el fuego a la mitad y añade la cebolla troceada y el ajo. Ve añadiendo vino tinto muy poco a poco (yo echo un par de cucharadas cada vez) y rehoga la cebolla y el ajo en el vino. Es importante que añadas el vino muy poco a poco para que se rehogue en lugar de cocerse. Si lo prefieres, puedes rehogar con aceite en este paso en lugar de vino.
  • Pre-calienta el horno a 165ºC / 325ºF.
  • En un bol, mezcla la salsa barbacoa con la melaza, la pasta de tomate, la mostaza, la salsa Sriracha, la pimienta negra y la pimienta blanca. Puedes añadir un poco de agua templada si te cuesta mezclarlo.
  • Añade la mezcla del bol a la cazuela donde tengas la mezcla de cebolla y ajo y deja que cueza unos minutos a fuego medio – bajo, removiendo frecuentemente. Prueba la salsa y añade sal si lo consideras necesario, yo no suelo añadir ya que la salsa barbacoa y la Sriracha ya llevan sal y le dan sabor.
  • En un recipiente apto para horno (yo he utilizado una fuente), vierte las alubias (después de escurrir y aclararlas y de retirar las hojas de laurel) y la salsa. Añade agua hasta cubrir las alubias y un par de centímetros más.
  • Cubre el recipiente con papel de aluminio y hornea a 165ºC / 325ºF durante una hora. Después de una hora, añade el tomillo seco y más agua si fuese necesario para que las alubias estén cubiertas de líquido, y hornea durante al menos 45 minutos más. Puedes hornear más tiempo, añadiendo más agua según lo necesites, pero yo suelo hacerlo en 1 hora y 45 minutos o 2 horas como mucho.
  • Podéis congelar perfectamente en porciones individuales o conservar en el frigorífico unos días.

 

Espero que os gusten!