Patatas especiadas al horno sin aceite

Nos encantan las patatas, en cualquier forma, y asadas son deliciosas. Sin embargo, estamos reduciendo la cantidad de aceite que consumimos, por lo que hacerlas sin aceite y sin perder sabor era un reto. Estas patatas especiadas al horno son crujientes por fuera y suaves por dentro, simplemente buenísimas.

Al principio, probé a hacerlas directamente al horno. Quedaban crujientes por fuera, sí, pero por dentro estaban completamente secas. Probé a asarlas con un recipiente con agua dentro del horno, probé a humedecerlas y otros trucos, pero no terminaba de convencerme el resultado.

Haciendo un gofre de patata de los que solemos desayunar los fines de semana, hechos con patata previamente cocida, pensé probar a cocer previamente las patatas y encontré la textura que estaba buscando. Si queréis ver lo de los gofres de patatas, los tenéis en mi Instagram.

El ingrediente principal son, por supuesto, patatas. Servirá cualquier tipo de patata que podáis encontrar en el mercado, aunque el tiempo de cocción sí lo debéis ajustar al tamaño de las patatas que hayáis elegido. Os he hablado ya anteriormente de la patata desde un punto de vista nutricional, así que no veo necesario extenderme en este punto. Contrariamente a lo que nos han hecho creer, las patatas pueden formar parte perfectamente de una dieta saludable, siempre y cuando no se cocinen con demasiada grasa.

La elaboración de estas patatas especiadas al horno es muy sencilla y, además, las podéis tener listas en menos de una hora. Incluso podéis tener patatas ya hervidas en el frigorífico para cuando os apetezca asarlas. A mí me viene muy bien una patata hervida o asada cuando tengo hambre y aún no quiero hacer una comida principal.

Ingredientes (para 4-6 raciones):

  • De 4 a 6 patatas de tamaño medio – grande o la cantidad de patatas equivalente si son de tamaño pequeño.
  • 2 cucharadas de levadura nutricional. Si no tenéis levadura nutricional, queda un resultado bastante parecido en este caso con leche de soja en polvo.
  • Un puñado de romero fresco, sólo las hojas.
  • 1 cucharada de tomillo seco.
  • 1 cucharada de ajo en polvo.
  • 1 cucharada de cebolla en polvo.
  • 1 cucharadita de pimentón ahumado en polvo. Podéis echar más si os gusta más fuerte.
  • Sal. Yo echo aproximadamente 1/2 cucharadita.

 

Elaboración:

  • Lava las patatas frotando con cuidado la piel, para eliminar la suciedad sin dañar la piel.
  • Pon a hervir agua en una cazuela y, cuando empiece a hervir, echa las patatas. Yo prefiero utilizar las patatas sin piel para esta receta, pero puedes pelarlas si lo prefieres.
  • Hierve las patatas durante 10 minutos. Después de este tiempo, retíralas del fuego y ponlas en un escurridor.
  • Enciende el horno a 200ºC/ 392ºF y, mientras se calienta el horno, aclara las patatas con agua fría y deja escurrir un poco. No es necesario que estén totalmente secas, aunque tampoco interesa que estén empapadas. Si es necesario, seca el exceso de agua con papel de cocina o con un paño. Hazlo con cuidado de no dañar la piel.
  • En un bol grande, mezcla el resto de ingredientes.
  • Corta las patatas, con cuidado de no dañar la piel, en cuñas. Ponlas en el bol donde tengas las especias y, con la ayuda de tus manos, impregna bien las patatas de la mezcla de especias.
  • Prepara una bandeja de horno con papel para hornear y coloca las patatas sobre el papel.
  • Mete la bandeja al horno y hornea durante aproximadamente 30 minutos.
  • Deben quedar crujientes por fuera, ligeramente tostadas, y suaves y jugosas por dentro. En la fotografía que acompaña a esta receta podéis ver una de las patatas mordida.

 

Espero que me contéis qué os han parecido estas patatas especiadas y que os gusten tanto como a nosotros.

Un saludo!