Lasaña Vegana de Quinoa y Verduras

Hace un par de días, en mi cuenta de Twitter, colgué una encuesta para elegir la receta que queríais ver publicada hoy. Ganó (por bastantes votos) la lasaña de quinoa, así que la comparto con vosotros en esta tarde de viernes.  En esta ocasión, la he hecho sin aceite para reducir su contenido en grasas. Si lo preferís, podéis utilizar aceite aunque os recomiendo que no utilicéis demasiado. No os preocupéis si no tenéis Twitter ya que, en próximas semanas, colgaré encuestas en Facebook o Instagram.

Aunque la quinoa o – más correctamente – quinua, es un alimento muy consumido en muchísimos países, algunas personas no saben lo que es. La quinoa es, en realidad, la semilla de una planta. Nosotros lo consumimos como cereal, por ello se la denomina “pseudo-cereal”. Debemos la quinoa a los pueblos indígenas andinos, que llevan siglos cultivándola. Ha constituido durante mucho tiempo la base de su nutrición y les ha servido para evitar problemas de desnutrición debido a las propiedades de este alimento.

Hace relativamente poco tiempo, se puso de moda consumir quinoa en el resto de países. Gran parte de esta popularidad es debida al colectivo de personas vegetarianas o veganas, así como a los amantes de la comida sana (ya sabéis, #fit #healthy y todos esos hashtags tan utilizados en redes sociales).

Lo bueno de esta popularidad es que, en casi cualquier ciudad, podemos encontrar este nutritivo alimento. Lo malo es que, debido a la gran demanda de quinoa, los agricultores en los pueblos que tradicionalmente la cultivaban, no podían permitirse consumirla. Por esto, al menos para mí, es importante comprar quinoa de comercio justo o producida lo más cerca posible. Para los países europeos, considero lo más coherente (también para reducir el impacto medioambiental de importar productos) consumir quinoa producida en Europa. Sé que en España, por ejemplo, se cultiva.

Nutricionalmente, la quinoa es un alimento muy completo. Es uno de los alimentos de origen vegetal más ricos en proteínas y contiene los 8 aminoácidos esenciales para el ser humano. Contiene, además, carbohidratos en forma de almidón, minerales como hierro, fósforo, calcio, magnesio y zinc, y vitaminas del grupo B (entre ellas, nos aporta una buena cantidad de ácido fólico).

Como sé que estáis deseando leer la receta, voy a ello. Podéis cambiar las verduras y adaptarlas a vuestro gusto. Yo, personalmente, la hago con los vegetales que estén de oferta en el supermercado en ese momento. La receta de la bechamel ligera sin aceite la tenéis aquí.

Ingredientes (para aproximadamente 6 raciones):

  • Placas de lasaña. Yo las he utilizado integrales, pero también sirven las de sémola de trigo duro.
  • Aproximadamente, 100 gramos de quinoa. Dependiendo de las raciones que vaya a preparar, añado más o menos.
  • El triple de volumen de la quinoa en agua. Yo utilizo una medida de un decilitro de capacidad, por cada medida de quinoa echo tres medidas de agua.
  • 2 zanahorias, peladas y troceadas.
  • 1 berenjena grande o 2 berenjenas pequeñas, cortada en trozos.
  • 2 cebollas, peladas y troceadas.
  • 2 dientes de ajo, pelados y troceados.
  • 1 pimiento verde, troceado.
  • 4 a 6 aceitunas negras sin hueso, cortadas en trozos.
  • 8 tomates de tamaño mediano o el equivalente si son más pequeños. También podéis usar tomate troceado en conserva. Os recomiendo troceado y no triturado porque creo que es interesante para la textura que se noten los trozos.
  • 1 cucharada de orégano seco.
  • 1 cucharada de albahaca seca o un puñado de hojas de albahaca fresca, cortadas en trozos pequeños.
  • 1/2 vaso de vino tinto. Si no queréis utilizar vino, podéis utilizar caldo de verduras.
  • Una pizca de sal.
  • Un poco de pimienta negra molida.

 

Elaboración:

  • Lava la quinoa con agua fresca y escúrrela. Mientras se escurre, pon a calentar el agua para hervirla con un poco de sal.
  • Cuando el agua empiece a hervir, añade la quinoa y cuece durante 15 minutos. Después de ese tiempo, retira del fuego y deja reposar.
  • Trocea la mitad de los tomates y tritura el resto.
  • Pon la cebolla en una olla o cazuela y ponla al fuego, a temperatura media-alta. Cuando veas que se empieza a calentar y la cebolla va soltando líquido, añade una cucharada de vino (o caldo). Rehoga y ve añadiendo una cucharada del líquido que estés utilizando según vaya siendo necesario. Añade el ajo y el resto de los vegetales poco a poco, añadiendo líquido en pequeñas cantidades. Si quieres utilizar aceite, con dos cucharadas de aceite de oliva es más que suficiente.
  • Cuando tengas todas las verduras rehogándose, añade la sal, la pimienta y las hierbas. Añade los tomates troceados y los tomates triturados y las aceitunas y remueve para que se impregne bien todo.
  • Añade la quinoa y, si te ha sobrado vino o caldo, añádelo también. Rehoga todo junto durante un par de minutos. La mezcla debe quedar bastante húmeda pero no debe tener demasiado líquido.
  • Enciende el horno a 200ºC / 392ºF.
  • Monta la lasaña en tu molde. Cubre la base con un poco de la bechamel ligera, seguidamente coloca una capa de placas de lasaña. A continuación, alterna capas de relleno y capas de placas de lasaña. Termina con una capa de placas de lasaña y echa el resto de la bechamel por encima. Como la lasaña va a absorber gran parte de la bechamel, puedes guardar un poco o hacer más cantidad para echarlo por encima a la hora de servir.
  • Cuando el horno haya alcanzado la temperatura indicada, mete la lasaña dentro y hornea durante 20 minutos a altura media.
  • Después de hornear, deja que repose unos minutos fuera del horno.
  • Para servir, puedes echar frutos secos triturados por encima. A mí, esta vez, se me ha olvidado.

 

Espero que os guste, ya me contaréis qué os ha parecido!