Albóndigas Suecas Veganas

Albóndigas Suecas Veganas

Albóndigas Suecas Veganas / Vegan Swedish "Meatballs"

Siempre he considerado la gastronomía una parte muy importante de la cultura de cualquier país, ya que la comida envuelve gran parte de nuestros actos sociales. Como vegana, una de las cosas que más me gusta hacer es “veganizar” los platos con los que siempre he disfrutado, creando versiones sin ingredientes de origen animal. Como inmigrante en Suecia, me gusta también experimentar con recetas típicas de aquí creando sus versiones veganas. He compartido ya alguna receta sueca en el blog pero, si hay un plato sueco que todo el mundo conoce, son las albóndigas.

Hoy es el día de Suecia y, habitualmente, se celebra con música, baile y picnics. Desgraciadamente el clima no ha acompañado mucho (también muy habitual por estas tierras), pero no es excusa para no disfrutar de nuestras albóndigas. La característica principal de las albóndigas suecas es que son bastante compactas y suelen ser de tamaño pequeño, para que las puedas meter enteras en la boca. Lo más habitual es comerlas acompañadas de salsa de arándanos rojos (lingonsylt), patatas en puré o asadas y salsa tipo “gravy”. Yo he utilizado lingonsylt casero que hace mi suegra, patatas asadas especiadas y una salsa espesa de champiñones que no lleva aceite, pero podéis tomarlas como más os apetezca.

Las especias que utilizo son las que, según mi experiencia, hacen que el sabor sea lo más parecido posible a las tradicionales. Si no os gusta alguna de las especias, podéis omitirla aunque el sabor ya no será el mismo. Recordad que siempre podéis adaptar las recetas a vuestro gusto y darles vuestro toque personal. Como siempre, podéis congelar las albóndigas que no vayáis a consumir para tenerlas a mano en el congelador.

Sin más, os dejo con la receta para que las podáis disfrutar cuanto antes.

Ingredientes (aproximadamente 6 raciones):

  • 200 gramos de soja texturizada fina (pesada en seco).
  • Un poco de agua o caldo vegetal para hidratar la soja. Si utilizáis caldo, quedará mejor.
  • 200 ml de leche de soja sin azúcar ni edulcorante. Podéis utilizar cualquier otra bebida vegetal si lo preferís, pero es importante que sea sin endulzar.
  • 70 gramos de pan rallado.
  • 1 cucharada de salsa de soja.
  • 1 cucharada de humo líquido. Si no encontráis humo líquido, podéis echar un poco de pimentón ahumado.
  • 1 cucharada de cebolla en polvo. También podéis utilizar cebolla cortada en trozos muy pequeños si lo preferís. Yo creo que la textura queda mejor con cebolla en polvo.
  • 1 cucharadita de ajo en polvo.
  • 1/2 cucharadita de cardamomo en polvo.
  • 1/2 cucharadita de pimienta negra en polvo.
  • Una pizca de nuez moscada en polvo.
  • Una pizca de comino en polvo.
  • 2-3 cucharadas de aceite, el que prefieras, para freír las albóndigas en una sartén. Las puedes hacer también al horno, pero creo que quedan mejor en sartén.

 

Elaboración:

  • Hidrata la soja en el caldo vegetal o agua. Si lo haces en líquido caliente, con 10 minutos es suficiente. Escurre.
  • En un bol, mezcla la leche de soja (o la que utilices) con las especias y remueve. Añade el pan rallado y la soja texturizada y mezcla con la mano.
  • Añade la salsa de soja y el humo líquido y mezcla de nuevo hasta que la mezcla quede homogénea. Debe tener humedad, pero ser fácil de compactar con las manos. Si te ha quedado demasiado húmeda la mezcla, añade un poco más de pan rallado. Si te ha quedado muy seca, puedes añadir un poco de agua, caldo o la leche que hayas utilizado.
  • Toma pequeñas porciones de la masa y forma bolitas compactas con la mano.
  • Enciende el horno a 180 grados.
  • En una sartén, pon el aceite que quieras utilizar y dora las albóndigas dándoles la vuelta frecuentemente. Con un poco de aceite es suficiente. No es necesario que estén “nadando” en aceite. Cuando estén “marcadas”, retira de la sartén para hacerlas después en el horno. Si no quieres utilizar horno, tenlas en la sartén un poco más, hasta que estén hechas del todo.
  • Pasa las albóndigas a una bandeja apta para horno y hornea (una vez que el horno esté caliente), durante aproximadamente 7 minutos. También las puedes hacer sólo en la sartén dorando durante más tiempo, pero creo que quedan mejor con sartén primero y horno después.

 

Espero que os gusten!

 

Pasta alla puttanesca (vegan y sin aceite)

Pasta alla puttanesca (vegan y sin aceite)

Pasta Alla Puttanesca (vegan and oil free)

La pasta es uno de los platos que más me gusta y, además, es tremendamente versátil. Tiene fama de engordar, aunque lo que más engorda de la pasta que solemos tomar es la cantidad de aceite que utilizamos al prepararla, sobre todo si la comemos nadando en salsa. También influye el tipo de pasta que consumamos, y hoy en el mercado hay numerosas alternativas. Nosotros consumimos principalmente pasta integral y, últimamente, nos estamos aficionando a la pasta a base de legumbres o soja. En este caso, he preparado esta pasta alla puttanesca con pasta de garbanzos. Este tipo de pasta es muy alto en proteínas y no contiene gluten, por lo que es una muy buena alternativa para quienes no toleren bien el gluten.

La salsa puttanesca, tradicionalmente, contiene tradicionalmente anchoas en salmuera. Para sustituir el sabor fuerte que le aportan las anchoas a la salsa, he utilizado unas aceitunas de kalamata de las que me sobraron de la receta del hummus griego y también unas alcaparras en salmuera. Es una salsa espesa y de sabor intenso, que os recomiendo disfrutar con pastas de sabor y textura suave. No he utilizado aceite porque, con las grasas que aportan las aceitunas, no es necesario. Para ajustar la consistencia de esta salsa, yo he utilizado agua pero también podéis utilizar vino si os apetece.

Sin más, os dejo con la receta de mi puttanesca. Contadme, si la hacéis, qué os ha parecido.

Ingredientes (la salsa está calculada para aproximadamente 4 raciones):

  • Pasta, la que prefiráis.
  • 2 tomates frescos maduros.
  • 2 dientes de ajo, pelados.
  • 2 cucharadas de pasta de tomate.
  • 6 tomates secos, de los que no van en aceite.
  •  Aproximadamente 10 aceitunas de kalamata (normalmente son en salmuera), sin el hueso.
  • Una cucharada de orégano seco.
  • Un par de ramas de albahaca fresca, sólo las hojas.
  • 2 cucharaditas de alcaparras en salmuera.
  • Un poco de agua. Yo he utilizado aproximadamente 100 ml.
  • Opcional: si os gustan los sabores fuertes, añadid una cucharadita de pasta de miso.

 

Elaboración:

  • Pon, en una olla, bastante agua con un poco de sal y, cuando comience a hervir, añade la pasta y cuece el tiempo indicado en el envase. No es necesario añadir aceite si cueces con suficiente agua y remueves de vez en cuando. Cuando esté hecha, retira del fuego y escurre.
  • Corta los tomates frescos en rodajas, reservando el jugo que puedan soltar (hazlo sobre un bol).
  • Calienta una sartén a fuego medio y cocina ligeramente las rodajas de tomate.
  • En un procesador de alimentos, pon las rodajas de tomate y su jugo junto con el resto de los ingredientes (excepto el agua) y tritura todo hasta obtener una pasta uniforme.
  • Dependiendo del jugo que hayan soltado los tomates, necesitarás más o menos agua. Añade agua poco a poco y tritura hasta que veas que te queda una salsa espesa como la de la imagen.
  • Sirve sobre la pasta aún caliente y disfruta!

 

Espero que os guste tanto como a nosotros 🙂

 

Chips de Kale

Chips de Kale

Kale Chips / Chips de Kale

Una de las cosas que más me costó cuando emigré fue adaptarme a los horarios de comida, ya que aquí se almuerza y se cena bastante más temprano que en España. Como cenamos muy pronto y nos encanta ver alguna película o serie cada día, muchas veces nos tomamos algún snack durante la sesión en el sofá. Nos gustan mucho las palomitas caseras, pero no son adecuadas para consumir a diario, así que nos estamos pasando a los snacks saludables la mayor parte de los días. Estos chips de kale son una opción estupenda y muy fácil de hacer en casa, que a nosotros nos encanta.

Hace tiempo que empecé a hacer chips de kale en mi deshidratadora, pero como se la regalé a una amiga antes de mudarme, he aprendido a hacerlos en horno. En deshidratadora también están muy buenos, pero se tarda más tiempo y es necesario planificar un poco. Estos que os enseño hoy están preparados en el horno y llevan muy poco aceite. También los podéis hacer sin aceite, pero creo que la textura y sabor mejorar con un poquito de aceite.

Os hablé del kale y de sus propiedades en la receta de mi sopa de mijo y kale y también os contaba, un poco por encima, que se podía consumir también en forma de chips. Lo más importante para preparar unos buenos chips de kale es lavar y secar muy bien las hojas y eliminar el tronco central de cada hoja, ya que es muy duro y no resulta agradable. Yo lo guardo y lo utilizo para caldos, por ejemplo, al igual que la parte más dura del brócoli y de otros vegetales. Ya os iré colgando en Instagram o Facebook más truquitos para aprovechar al máximo lo que compramos.

Os cuento que estoy un poco menos activa en redes sociales porque estoy traduciendo todo el blog al sueco y al inglés (aunque tengo instalado un traductor automatizado, la calidad de las traducciones no es la que querría), pero si os surge alguna duda con esta receta o cualquier otra cosa, enviadme un email o un mensaje y os responderé lo antes posible.

Y, ahora sí, os dejo con la receta.

Ingredientes:

  • Aproximadamente 300 gramos de col kale. Esto equivale más o menos a dos manojos grandes, una vez eliminado el tronco central de las hojas. También, en algunos sitios, lo venden ya cortado.
  • Una cucharada de aceite de oliva virgen extra.
  • Dos cucharadas de levadura nutricional.
  • Una cucharadita de ajo en polvo.
  • Una cucharadita de cebolla en polvo.
  • 1/2 cucharadita de curry en polvo.
  • Una pizca de pimentón ahumado o Pimentón de la Vera.
  • Una pizca de sal.

 

Elaboración:

  • Enciende el horno a 125ºC / 257ºF
  • Lava y seca muy bien las hojas de kale y elimina el tronco central. Las bolsas de kale ya envasado suelen venir ya lavadas, pero a veces tienen algo de humedad, elimina ese exceso de humedad con un paño o con papel de cocina.

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  • En un bol grande o un barreño, pon el kale y añade el aceite de oliva. Masajea suavemente con las manos para impregnar todas las hojas con el aceite. Añade el resto de ingredientes y mezcla de nuevo, procurando que las especias queden bien repartidas.
  • Prepara una bandeja de horno con papel para hornear y reparte un poco de kale, procurando que no se amontone demasiado. Yo lo hago normalmente en cuatro turnos.

 

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  • Cuando el horno haya alcanzado la temperatura indicada, hornea durante aproximadamente 10 minutos a 125ºC / 257ºF.  Dependiendo del horno, puede ser necesario un poco más de tiempo, deben quedar crujientes pero con cuidado de que no lleguen a quemarse porque el sabor se amarga mucho.
  • Deja que los chips se enfríen completamente y, si te sobran, se conservan bien en un recipiente hermético.
  • Puedes adaptar las especias a tu gusto, yo las varío según lo que nos apetece en cada momento.

 

Espero que os gusten!

 

 

Hummus Griego

Hummus Griego

Hummus Griego / Greek Hummus

Si me seguís hace tiempo, sabréis que soy una gran fan de las legumbres por varios motivos. Nosotros, en casa, consumimos legumbres varias veces a la semana y no nos cansamos. El truco está en variar las legumbres, la preparación y la presentación. Podéis tomar legumbres en estofados, ensaladas, hamburguesas o incluso en forma de pasta elaborada con legumbres que se está comercializando mucho últimamente. Otra forma es preparar con ellas hummus variados, combinando con diversas especias e ingredientes. Ya he compartido con vosotros un par de recetas de hummus, y este hummus griego que os traigo hoy no será la última que comparta.

Las legumbres son una de las principales fuentes de proteínas y hierro de origen vegetal. Por ello, es recomendable consumirlas con frecuencia, de una u otra forma. Se puede llevar una dieta 100% vegetariana y correcta sin legumbres, pero es mucho más complicado y si no tenéis formación en nutrición, os recomiendo que os guíe un dietista – nutricionista. Hoy en día, en cualquier supermercado, se pueden encontrar envases de legumbre ya cocinada. No es lo ideal y siempre os recomiendo comprarlas secas y cocerlas en casa pero, para personas con poco tiempo o ganas para cocinar, son una muy buena alternativa.

Una simple ensalada ganará mucho en nutrición, textura y sabor si le añadís una buena cantidad de legumbres cocidas. También, en este mismo blog, tenéis muchas recetas con legumbres desde guisos, hummus y cremas hasta hamburguesas o incluso un brownie de garbanzos. Me parece muy importante recordaros que debéis alimentaros bien porque, cuando una persona vegana tiene anemia, se culpa al veganismo de esa anemia y no a una mala planificación de la dieta de esa persona. Una dieta 100% vegetariana (vegana) no es necesariamente sana o equilibrada. Yo estoy haciendo cambios en mi alimentación para nutrirme mejor y os animo a que hagáis lo mismo y os cuidéis y queráis mucho.

Después de todo este rollo, os cuento un poco sobre la receta de hoy: el día que probé las aceitunas de Kalamata me entusiasmó tanto su sabor que pensé en varias recetas en las que utilizarlas. Esta es una de ellas y combina una de mis legumbres favoritas con esta deliciosa variedad de aceitunas. En realidad, desconozco si en Grecia comen o no el hummus con aceitunas de Kalamata y desde aquí pido disculpas si alguien de Grecia se siente ofendido por llamar a este hummus “hummus griego”.

Las aceitunas de Kalamata proceden de la ciudad de Kalamata y la región que la rodea, en la península del Peloponeso. Estas aceitunas, con una forma y color inconfundible, se venden normalmente con hueso y en salmuera o vinagreta que potencia su sabor. El aceite de estas aceitunas está considerado como uno de los mejores del mundo, aunque yo no he tenido oportunidad de probarlo.

La receta de este hummus es muy similar a la del hummus tradicional, pero he adaptado la preparación y los ingredientes para combinar y potenciar el sabor de estas aceitunas. No he utilizado aceite, lo que veis en la fotografía es un poco de sirope de ágave que me gustó como toque especial, pero es opcional.

Sin más, aquí está la receta:

Ingredientes:

  • 500 gramos de garbanzos, pesados ya cocidos. Como os digo siempre, yo suelo cocer legumbres un par de veces por semana y la conservo en envases en el frigorífico para utilizarla en cualquier plato. Simplemente peso lo que vaya a necesitar, pero calculad que la legumbre triplica normalmente su peso de seca a cocida.
  • 100 ml de agua.
  • El zumo de un limón.
  • Dos cucharadas de semillas de sésamo crudo.
  • Dos cucharadas de aceitunas de Kalamata, después de quitarles el hueso. Podéis reservar 2-3 más para decorar si queréis.
  • Dos cucharaditas de ajo en polvo.
  • 1/2 cucharadita de pimentón y un poco más para decorar.
  • Un poco de sal, yo echo una pizca.
  • Opcional: sirope de ágave o aceite de oliva virgen extra para decorar. El toque dulce del ágave a mí me gusta, pero eso ya va en gustos.

 

Elaboración:

  • Aclara y escurre los garbanzos si son envasados. El líquido (aquafaba) puedes guardarlo para otras recetas.
  • En una sartén sin aceite, a fuego bajo, tuesta las semillas de sésamo hasta que veas que están hechas. Notarás enseguida el olor tostado. Las puedes utilizar ya tostadas, pero creo que si son recién tostadas queda mejor en la receta.
  • Pon todos los ingredientes en un procesador de alimentos y tritura hasta obtener una textura uniforme. Mi recomendación es ir añadiendo el agua poco a poco hasta que la textura sea la deseada. Si te gusta menos espeso, puedes añadir más agua.
  • Decora como prefieras y… a disfrutar!

 

 

Espero que os guste mucho!

Pretzel Veganos

Pretzel Veganos

Pretzel Veganos / Vegan Pretzel

La primera vez que probé los pretzel fue en un puesto de comida en Nueva York, luego los volví a disfrutar en Berlín y nunca los he vuelto a encontrar tan buenos… hasta esta misma mañana que los hemos desayunado en casa. Cuando los probé por primera vez no era vegana, así que no tenía que preocuparme por revisar ingredientes. Desde que di el paso, me ha costado mucho encontrarlos aptos para personas veganas, y no he encontrado ningunos con el sabor y la textura que yo recordaba. Hace un tiempo probé a hacerlos en casa, pero no tenían la textura de los pretzel auténticos. Había omitido un paso muy importante, que está ya corregido en esta receta.

Mi pareja no los conocía, así que os voy a contar un poco sobre los pretzel: También conocidos como Bretzel o Brezel, se cree que fueron inventados por los monjes europeos. Aparecen representados en el Hortus Deliciarum, que data del siglo XII, así que os podéis hacer una idea de la de tiempo que llevan consumiéndose estos bollos. Existen diferentes variedades, las dos más populares son los pretzel duros, que suelen consumirse como snack o junto a bebidas, y los pretzel suaves, que son muy populares como desayuno o incluso rellenos de embutido o queso.

Yo he elegido hacerlos en su variedad suave, que habitualmente contiene lácteos y huevos. La receta tradicional también incluye un ligero baño en una solución con sosa cáustica, pero yo he optado por una solución menos peligrosa y que también le da la textura propia de los pretzel. Este es el paso que no realicé en mis experimentos anteriores.

Después de toda esta información, os dejo con la receta. Os adelanto que, aunque es sencilla, también es entretenida y merece totalmente la pena el esfuerzo.

Ingredientes (para 6-8 pretzels, dependiendo del tamaño. Yo hice 4 del tamaño de los de la foto y dos de tamaño doble):

  • 625 gramos de harina de trigo.
  • 500 ml de agua templada y un poco más para el “baño”.
  • Dos cucharadas de bicarbonato sódico.
  • Una cucharada y media de levadura en polvo. Utilizo levadura seca de panadería en este caso. También se puede utilizar levadura fresca, pero controlo mejor las cantidades en seco.
  • Una cucharada y media de azúcar.
  • Una cucharada de sal.
  • Un poco de aceite, yo he utilizado aproximadamente 3 cucharadas de aceite de girasol en total.
  • Un poco de nata vegetal, yo he utilizado de avena pero también os servirá de soja. He utilizado aproximadamente 50 ml.
  • Una cucharada de sirope de agave o de arce.
  • Sal en escamas o en perlas.
  • Aproximadamente 20 gramos de cacahuetes triturados (opcional)

 

Elaboración:

  • Disuelve la levadura y el azúcar en el agua templada. Espera a que veas burbujas en la superficie y añade 125 gramos de harina. Amasa suavemente y déjalo reposar aproximadamente media hora, cubierto con un paño húmedo, verás que ha aumentado de tamaño.
  • En un bol o recipiente grande, mezcla el resto de la harina con la sal. Añade la mezcla anterior y mezcla. Amasa otro poco en una superficie ligeramente enharinada hasta obtener una masa suave.
  • Forma una bola y colócala en un bol (te sirve el mismo bol grande anterior si lo lavas y lo secas previamente) engrasado con un poco de aceite. Dale vueltas a la bola para que se impregne totalmente de aceite. Tapa con un paño húmedo y deja reposar aproximadamente una hora.
  • Divide la masa en 6-8 partes y forma cilindros con ella. Haz la forma de los pretzel y colócalos en una bandeja de horno, preparada con papel para hornear con un poquito más de aceite.
  • En un cazo, de diámetro más grande que el tamaño de tus pretzel, pon agua a calentar a fuego medio con el bicarbonato sódico. Yo he utilizado más o menos 300 ml.
  • Enciende el horno a 225ºC / 437ºF.
  • Cuando veas que el agua va a empezar a hervir, baja el fuego y baña los pretzel, uno a uno, durante aproximadamente medio minuto. Utiliza una espátula para sacarlos y colocarlos de nuevo en la bandeja de horno engrasada. No utilices pinzas porque podrías deformarlos.
  • En un cuenco, mezcla la nata vegetal con el sirope de agave y “pinta” los pretzel. Yo he utilizado un pincel de silicona para hacerlo.
  • Espolvorea un poco de sal en escamas o en perlas y, si quieres, los cacahuetes triturados.
  • Hornea los pretzel a 225ºC / 437ºF durante aproximadamente 15 minutos. Vigila el horno en la segunda mitad del horneado, porque algunos hornos calientan más que otros y se te podrían quemar.
  • Deja que se enfríen a temperatura ambiente, preferiblemente sobre una rejilla.

 

Espero que os gusten!