Hummus Griego

Hummus Griego

Hummus Griego / Greek Hummus

Si me seguís hace tiempo, sabréis que soy una gran fan de las legumbres por varios motivos. Nosotros, en casa, consumimos legumbres varias veces a la semana y no nos cansamos. El truco está en variar las legumbres, la preparación y la presentación. Podéis tomar legumbres en estofados, ensaladas, hamburguesas o incluso en forma de pasta elaborada con legumbres que se está comercializando mucho últimamente. Otra forma es preparar con ellas hummus variados, combinando con diversas especias e ingredientes. Ya he compartido con vosotros un par de recetas de hummus, y este hummus griego que os traigo hoy no será la última que comparta.

Las legumbres son una de las principales fuentes de proteínas y hierro de origen vegetal. Por ello, es recomendable consumirlas con frecuencia, de una u otra forma. Se puede llevar una dieta 100% vegetariana y correcta sin legumbres, pero es mucho más complicado y si no tenéis formación en nutrición, os recomiendo que os guíe un dietista – nutricionista. Hoy en día, en cualquier supermercado, se pueden encontrar envases de legumbre ya cocinada. No es lo ideal y siempre os recomiendo comprarlas secas y cocerlas en casa pero, para personas con poco tiempo o ganas para cocinar, son una muy buena alternativa.

Una simple ensalada ganará mucho en nutrición, textura y sabor si le añadís una buena cantidad de legumbres cocidas. También, en este mismo blog, tenéis muchas recetas con legumbres desde guisos, hummus y cremas hasta hamburguesas o incluso un brownie de garbanzos. Me parece muy importante recordaros que debéis alimentaros bien porque, cuando una persona vegana tiene anemia, se culpa al veganismo de esa anemia y no a una mala planificación de la dieta de esa persona. Una dieta 100% vegetariana (vegana) no es necesariamente sana o equilibrada. Yo estoy haciendo cambios en mi alimentación para nutrirme mejor y os animo a que hagáis lo mismo y os cuidéis y queráis mucho.

Después de todo este rollo, os cuento un poco sobre la receta de hoy: el día que probé las aceitunas de Kalamata me entusiasmó tanto su sabor que pensé en varias recetas en las que utilizarlas. Esta es una de ellas y combina una de mis legumbres favoritas con esta deliciosa variedad de aceitunas. En realidad, desconozco si en Grecia comen o no el hummus con aceitunas de Kalamata y desde aquí pido disculpas si alguien de Grecia se siente ofendido por llamar a este hummus “hummus griego”.

Las aceitunas de Kalamata proceden de la ciudad de Kalamata y la región que la rodea, en la península del Peloponeso. Estas aceitunas, con una forma y color inconfundible, se venden normalmente con hueso y en salmuera o vinagreta que potencia su sabor. El aceite de estas aceitunas está considerado como uno de los mejores del mundo, aunque yo no he tenido oportunidad de probarlo.

La receta de este hummus es muy similar a la del hummus tradicional, pero he adaptado la preparación y los ingredientes para combinar y potenciar el sabor de estas aceitunas. No he utilizado aceite, lo que veis en la fotografía es un poco de sirope de ágave que me gustó como toque especial, pero es opcional.

Sin más, aquí está la receta:

Ingredientes:

  • 500 gramos de garbanzos, pesados ya cocidos. Como os digo siempre, yo suelo cocer legumbres un par de veces por semana y la conservo en envases en el frigorífico para utilizarla en cualquier plato. Simplemente peso lo que vaya a necesitar, pero calculad que la legumbre triplica normalmente su peso de seca a cocida.
  • 100 ml de agua.
  • El zumo de un limón.
  • Dos cucharadas de semillas de sésamo crudo.
  • Dos cucharadas de aceitunas de Kalamata, después de quitarles el hueso. Podéis reservar 2-3 más para decorar si queréis.
  • Dos cucharaditas de ajo en polvo.
  • 1/2 cucharadita de pimentón y un poco más para decorar.
  • Un poco de sal, yo echo una pizca.
  • Opcional: sirope de ágave o aceite de oliva virgen extra para decorar. El toque dulce del ágave a mí me gusta, pero eso ya va en gustos.

 

Elaboración:

  • Aclara y escurre los garbanzos si son envasados. El líquido (aquafaba) puedes guardarlo para otras recetas.
  • En una sartén sin aceite, a fuego bajo, tuesta las semillas de sésamo hasta que veas que están hechas. Notarás enseguida el olor tostado. Las puedes utilizar ya tostadas, pero creo que si son recién tostadas queda mejor en la receta.
  • Pon todos los ingredientes en un procesador de alimentos y tritura hasta obtener una textura uniforme. Mi recomendación es ir añadiendo el agua poco a poco hasta que la textura sea la deseada. Si te gusta menos espeso, puedes añadir más agua.
  • Decora como prefieras y… a disfrutar!

 

 

Espero que os guste mucho!

Pretzel

Pretzel

Pretzel Veganos / Vegan Pretzel

La primera vez que probé los pretzel fue en un puesto de comida en Nueva York, luego los volví a disfrutar en Berlín y nunca los he vuelto a encontrar tan buenos… hasta esta misma mañana que los hemos desayunado en casa. Cuando los probé por primera vez no era vegana, así que no tenía que preocuparme por revisar ingredientes. Desde que di el paso, me ha costado mucho encontrarlos aptos para personas veganas, y no he encontrado ningunos con el sabor y la textura que yo recordaba. Hace un tiempo probé a hacerlos en casa, pero no tenían la textura de los pretzel auténticos. Había omitido un paso muy importante, que está ya corregido en esta receta.

Mi pareja no los conocía, así que os voy a contar un poco sobre los pretzel: También conocidos como Bretzel o Brezel, se cree que fueron inventados por los monjes europeos. Aparecen representados en el Hortus Deliciarum, que data del siglo XII, así que os podéis hacer una idea de la de tiempo que llevan consumiéndose estos bollos. Existen diferentes variedades, las dos más populares son los pretzel duros, que suelen consumirse como snack o junto a bebidas, y los pretzel suaves, que son muy populares como desayuno o incluso rellenos de embutido o queso.

Yo he elegido hacerlos en su variedad suave, que habitualmente contiene lácteos y huevos. La receta tradicional también incluye un ligero baño en una solución con sosa cáustica, pero yo he optado por una solución menos peligrosa y que también le da la textura propia de los pretzel. Este último paso es el detalle que omití en mis experimentos anteriores.

Después de toda esta información, os dejo con la receta. Os adelanto que, aunque es sencilla, también es entretenida y merece totalmente la pena el esfuerzo.

Ingredientes (para 6-8 pretzels, dependiendo del tamaño):

  • 625 gramos de harina de trigo.
  • 500 ml de agua templada y un poco más para el “baño”.
  • Dos cucharadas de bicarbonato sódico.
  • Una cucharada y media de levadura en polvo. Utilizo levadura seca de panadería en este caso. También se puede utilizar levadura fresca, pero controlo mejor las cantidades en seco.
  • Una cucharada y media de azúcar.
  • Media cucharada de sal.
  • Un poco de aceite, yo he utilizado aproximadamente 3 cucharadas de aceite de oliva.
  • Un poco de nata vegetal, yo he utilizado de avena en este caso. También os servirá de soja, dado que ambas tienen un sabor neutro. Para esta receta no utilizo la de coco (que es mi favorita) porque alteraría el sabor. He utilizado aproximadamente 50 ml.
  • Una cucharada de sirope de agave o de arce.
  • Sal en escamas o en perlas.
  • Opcional: frutos secos, si preferís no añadir la sal en escamas.

 

Elaboración:

  • Disuelve la levadura y el azúcar en el agua templada. Espera a que veas burbujas en la superficie y añade 125 gramos de harina. Amasa suavemente y déjalo reposar aproximadamente media hora, cubierto con un paño húmedo, verás que ha aumentado de tamaño.
  • En un bol o recipiente grande, mezcla el resto de la harina con la sal. Añade la mezcla anterior y mezcla. Amasa otro poco en una superficie ligeramente enharinada hasta obtener una masa suave.
  • Forma una bola y colócala en un bol (te sirve el mismo bol grande anterior si lo lavas y lo secas previamente) engrasado con un poco de aceite. Dale vueltas a la bola para que se impregne totalmente de aceite. Tapa con un paño húmedo y deja reposar aproximadamente una hora.
  • Divide la masa en 8 partes (o las que quieras hacer, dependiendo del tamaño) y amasa hasta formar cilindros. Haz la forma de los pretzel y colócalos en una bandeja de horno, preparada con papel para hornear con un poquito más de aceite.
  • En un cazo, de diámetro más grande que el tamaño de tus pretzel, pon agua a calentar con el bicarbonato sódico. Yo he utilizado más o menos 300 ml.
  • Enciende el horno a 225ºC / 437ºF.
  • Cuando veas que el agua va a empezar a hervir, baja el el fuego y baña los pretzel, uno a uno, durante aproximadamente medio minuto. Utiliza una espátula para sacarlos y colocarlos de nuevo en la bandeja de horno engrasada. No utilices pinzas porque podrían perder la forma.
  • En un cuenco, mezcla la nata vegetal con el sirope de agave y “pinta” los pretzel. Yo he utilizado un pincel de silicona para hacerlo.
  • Espolvorea un poco de sal en escamas o los cacahuetes triturados.
  • Hornea los pretzel a 225ºC / 437ºF durante aproximadamente 15 minutos. Vigila el horno en la segunda mitad del horneado, porque algunos hornos calientan más que otros y se te podrían quemar.
  • Deja que se enfríen a temperatura ambiente, preferiblemente sobre una rejilla.

 

Espero que os gusten!

 

 

Sopa de mijo y kale

Sopa de mijo y kale

Sopa de Mijo y Kale

Después de unos días disfrutando de más tiempo libre con la familia y, también, de algún exceso con la comida, toca volver a la normalidad. Sé que en España ya hace calorcito primaveral, pero por aquí aún hace algo de frío, así que apetece tomar sopa. De todas formas, esta sopa de kale y mijo la podéis tomar también en frío y disfrutar de un plato rico y sano.

El mijo es uno de esos alimentos que yo, personalmente, desconocía antes de ser vegana. Es uno de los cereales más antiguos que consume el hombre y, aunque hoy se cultiva en muchos países, se cree que empezamos a consumirlo en su forma silvestre. Actualmente, se consume bastante en varios países africanos y se ha extendido su consumo gracias a la cocina macrobiótica y a la creciente popularidad de la dieta vegetariana y de un estilo de vida saludable. Además de aportar hidratos de carbono de absorción lenta, aporta gran cantidad de fibra y minerales como hierro, fósforo, magnesio, zinc o selenio. También contiene vitaminas del grupo B y proteínas.

La col kale es un tipo de col rizada que destaca, además de por su alto valor nutricional, por su bajo contenido en oxalatos. En España también se la conoce como berza o col forrajera. Es un alimento muy conocido desde hace muchos años, pero su popularidad es relativamente reciente debido (en mi opinión) a que se ha puesto muy de moda su uso en los llamados batidos verdes y smoothies. Es una verdura especialmente rica en calcio de alta disponibilidad, que asimilamos mejor gracias a la vitamina C también presente. También aporta una buena cantidad de vitaminas del grupo B, y vitaminas A y K además de minerales como hierro, magnesio, potasio y zinc. Contribuye a nuestras necesidades proteicas con aproximadamente 4 gramos por cada 100 gramos y contiene también luteína.

Como veis, esta sopa es bastante completa a nivel nutricional y, además, sienta genial. Si no os gusta demasiado la col kale en crudo, os recomiendo que la probéis cocinada. Mi pareja, por ejemplo, no la soporta en crudo y sin embargo en chips, al vapor o en sopa le encanta.

Ingredientes (4 raciones):

  • Un manojo grande de kale.  El mío pesaba 300 gramos aproximadamente. Evitad la parte central de las hojas si vuestro procesador de alimentos o batidora no es demasiado potente.
  • 100 gramos de mijo, pesado en crudo.
  • 500 mililitros de bebida de soja, como siempre, sin azúcar ni edulcorantes.
  • Una cebolla mediana, pelada y troceada.
  • Dos dientes de ajo.
  • Dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra. Esto es opcional, si no consumís aceite os explico más abajo cómo hacer.
  • Un poco de sal.
  • Una pizca de nuez moscada
  • Una pizca de comino.
  • Una pizca de pimienta blanca.
  • Opcional: ya en el plato, yo he echado levadura nutricional, chili en copos y unas semillas de calabaza.

 

Elaboración:

  • Calienta agua con un poco de sal, unas 3-4 partes de agua por cada parte de cereal. Cuando empiece a hervir, baja el fuego y añade el mijo. Deja que se cocine a fuego lento durante aproximadamente 40 minutos.
  • Cuando el mijo esté casi hecho, echa el aceite en una cazuela y rehoga a fuego medio la cebolla y el ajo. Cuando la cebolla esté tierna y el ajo dorado, añade la col kale y las especias y rehoga durante un par de minutos.
  • Añade la bebida de soja y, cuando empiece a hervir, retira del fuego.
  • Añade el mijo, que habrá absorbido el agua, a la cazuela donde tienes el kale y tritura con tu batidora o vierte todo en tu procesador de alimentos y tritura.

 

Espero que os guste!

 

Torrijas Veganas Veggie Boop

Torrijas Veganas Veggie Boop

Torrijas Veganas Veggie Boop

No podía faltar una receta de torrijas en las fechas en las que estamos, pero quería darles mi toque especial. Obviamente, no llevan ni lácteos ni huevos, pero no tienen nada que envidiar a las tradicionales. Lo que sí llevan es anís, azafrán y bastante canela, por lo que tienen un sabor muy peculiar. Eso sí, tienen una textura crujiente por fuera y suave por dentro, como debe ser.

Cuando hice los lussekatter en Navidades (un bollo típico sueco), me gustó mucho el toque del azafrán en repostería. He estado haciendo varias pruebas con azafrán y, sinceramente, lo voy a utilizar más a menudo porque me encanta. Además de su característico aroma y sabor, aporta un precioso color dorado que hace más apetecible casi cualquier bollo.

Las torrijas, para quienes no las conozcan, son un dulce típico de la Semana Santa (o Pascua) en España. El ingrediente base es el pan, que se remoja en leche o vino, se reboza y luego se fríe. A mi estómago no le sientan bien los alimentos muy fritos, así que he hecho estas torrijas reduciendo el aceite que absorben dando un “golpe” de horno primero.

Como aquí me ha sido imposible encontrar pan para torrijas, he utilizado pan similar al de chapata en la primera tanda (la de la foto). He hecho otra segunda tanda con pan de baguette para la familia y también han quedado bien, aunque yo prefiero el de chapata. Lo importante es que reviséis bien los aditivos del pan, ya que concretamente el de torrijas suele llevar aditivos animales. Sí, sé que aún no he publicado el listado de aditivos a evitar, pero me lo quiero currar un poco más para que sea completo y útil.

Os dejo con mi receta de torrijas, que además voy a compartir antes de lo habitual, para que las podáis probar mañana mismo.

Ingredientes:

  • Una barra de pan, el que queráis, siempre que sea de miga compacta. La barra debe de ser del día anterior, para que esté un poco dura.
  • 2 vasos de leche de almendras (500 ml en total)
  • La piel de un limón
  • Una ramita de canela y una cucharada de canela en polvo.
  • Una “estrellita” de anís estrellado.
  • 2 cucharadas de harina de maíz o de tapioca.
  • 2 cucharadas de azúcar.
  • 1/2 cucharada de harina de trigo.
  • Una cucharadita de cardamomo.
  • Una pizca de nuez moscada.
  • 5 gramos de azafrán (en mi caso, un sobrecito).
  • Aproximadamente 4 cucharadas de aceite, yo he utilizado aceite de oliva suave.
  • Opcional: sirope de dátiles (os expliqué cómo se hace en la receta de las bolitas de avena y cacao) para echar por encima. Si lo preferís, podéis echar un poco de azúcar.

 

Elaboración:

  • Corta el pan en rebanadas de aproximadamente 1 cm de ancho.
  • Reserva aproximadamente 150 ml de la leche de almendras en un bol o plato hondo.
  • Calienta en resto de la leche de almendras en un cazo con una cucharada del azúcar, la canela en rama y en polvo, el anís, el azafrán, la piel de limón, el cardamomo y la nuez moscada, a fuego bajo-medio. Cuando hierva, deja que se cocine durante un minuto removiendo frecuentemente. Retira del fuego y quita la piel de limón, la estrella de anís y la rama de canela.
  • Coloca las rebanadas de pan en una bandeja honda y vierte la leche de almendras por encima. Deja reposar unos quince minutos.
  • Mientras reposa el pan, enciende el horno a 180ºC / 356ºF y prepara una bandeja de horno con papel de hornear. Yo uso papel de silicona, que es estupendo y ahorra papel.
  • En el bol donde tienes el resto de la leche de almendras, añade una cucharada de azúcar, la harina de maíz y la de trigo y mezcla bien, hasta que no queden grumos.
  • Cuando el horno esté caliente, pasa las rebanadas de pan por la mezcla de leche de almendras y harinas y colócalas en la bandeja de horno, sin que se toquen.
  • Hornea a 180ºC / 356ºF durante 15 minutos. Este horneado servirá para que sellen y sean más crujientes por fuera, sin absorber tanto aceite.
  • Después del horneado, calienta el aceite en una sartén anti-adherente. Yo las he hecho en dos tandas y he usado dos cucharadas de aceite en cada tanda. No es necesario más.
  • Fríe cada torrija durante un minuto por cada lado y colócalas en un plato o bandeja con papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
  • Opcional: echa sirope de dátiles o azúcar por encima.

 

Espero que os gusten!

Bolitas de avena y cacao

Bolitas de avena y cacao

Bolitas de avena y cacao

En Suecia existe un concepto para denominar al café y a los pequeños bocados (dulces o salados) que lo acompañan: fika. Es toda una institución y es increíble la variedad existente de pequeños bocados pensados para el fika. Como tenemos invitados el fin de semana, quería preparar algo diferente para el fika. Ya en Octubre os enseñé estos bombones de coco y limón, que también están buenísimos, pero que ya han probado. Decidí reinventar las bolitas de avena y cacao que prepara mi pareja, creando una versión más saludable, sin azúcar añadido.

Son perfectas para meter en bolsitas y regalar o para llevar de picnic ahora que se acerca el buen tiempo. También vienen bien para llevar en el bolso y tomar como snack durante el día, ya que aportan bastante energía.

He utilizado dátiles, para endulzar y aportar humedad a la masa, y aceite de coco para aportar untuosidad y textura. Quienes no consumís aceite, o queréis reducir su cantidad, podéis hacer la otra versión de la que os hablaba al principio. De todas formas, tened en cuenta que salen muchas bolitas de esta receta, por lo que el aceite que contiene cada bolita no es demasiado elevado.

Si no os gustan los dátiles, podéis utilizar panela o azúcar. En ese caso tendríais que ajustar la cantidad de líquido y añadir más, ya que el sirope de dátiles que preparo también aporta humedad a la mezcla. El sabor de los dátiles, de todas formas, no se nota demasiado.

Para hacer el sirope de dátiles, que utilizo en muchas recetas, primero dejo los dátiles en remojo durante al menos 8 horas. Si no os habéis acordado de dejarlos en remojo la noche anterior, los podéis poner en remojo por la mañana y hacer las bolitas por la tarde. Despúes de remojarlos, les quito el hueso y los trituro con agua. Dependiendo de la receta, añado más o menos agua según quiera una textura más o menos espesa. Y ya está, una alternativa más sana que cualquier otro sirope, sin abusar.

Una vez que os he contado lo del sirope de dátiles, que me preguntáis bastante por Instagram, os dejo con la receta.

Ingredientes (salen aproximadamente 35 bolitas):

  • 180 gramos de copos de avena (en medidas de dl, son 5). Yo utilizo avena sin gluten.
  • 20 dátiles sin hueso, triturados con 100 mililitros de agua. Elegid dátiles que no lleven azúcar ni sirope añadido.
  • 80 gramos de aceite de coco derretido.
  • 3 cucharadas de cacao puro, sin azúcar, en polvo.
  • 3 cucharadas de café frío. Yo aprovecho café de esa misma mañana.
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla.

 

Elaboración (no puede ser más fácil):

  • Vierte todos los ingredientes en un bol grande y mezcla bien con las manos.
  • Coloca el bol en el frigorífico y deja reposar durante media hora.
  • Toma pequeñas porciones de la masa y forma las bolitas con las manos.
  • Si lo deseas, “reboza” las bolitas en lo que prefieras. Yo he “rebozado” algunas bolitas en cacao en polvo y , para el resto, he utilizado coco en polvo mezclado con matcha en polvo, una pizca de cúrcuma en polvo y arándanos en polvo. Podéis utilizar también açai, y teñirlas de morado.
  • Yo las guardo en el congelador o en la parte más fría del frigorífico hasta pocos minutos antes de consumir.

 

Espero que os gusten!