Sopa de mijo y kale

Sopa de mijo y kale

Sopa de Mijo y Kale / Millet & Kale soup

Después de unos días disfrutando de más tiempo libre con la familia y, también, de algún exceso con la comida, toca volver a la normalidad. Sé que en España ya hace calorcito primaveral, pero por aquí aún hace algo de frío, así que apetece tomar sopa. De todas formas, esta sopa de kale y mijo la podéis tomar también en frío y disfrutar de un plato rico y sano.

El mijo es uno de esos alimentos que yo, personalmente, desconocía antes de ser vegana. Es uno de los cereales más antiguos que consume el hombre y, aunque hoy se cultiva en muchos países, se cree que empezamos a consumirlo en su forma silvestre. Actualmente, se consume bastante en varios países africanos y se ha extendido su consumo gracias a la cocina macrobiótica y a la creciente popularidad de la dieta vegetariana y de un estilo de vida saludable.

Además de aportar hidratos de carbono de absorción lenta, aporta gran cantidad de fibra y minerales como hierro, fósforo, magnesio, zinc o selenio. También contiene vitaminas del grupo B, entre ellas ácido fólico, ácidos grasos esenciales y lecitina. También aporta, aproximadamente, 11 gramos de proteína por cada 100 gramos.

La col kale es un tipo de col rizada que destaca, además de por su alto valor nutricional, por su bajo contenido en oxalatos. En España también se la conoce como berza o col forrajera. Durante mucho tiempo se ha utilizado para alimentar animales y es relativamente reciente su popularidad. Es una verdura especialmente rica en calcio de alta disponibilidad, que asimilamos mejor gracias a la vitamina C también presente. También aporta una buena cantidad de vitaminas del grupo B, y vitaminas A y K además de minerales como hierro, magnesio, potasio y zinc. Contribuye a nuestras necesidades proteicas con aproximadamente 4 gramos por cada 100 gramos y contiene también luteína.

Como veis, esta sopa es bastante completa a nivel nutricional y, además, sienta genial. Si no os gusta demasiado la col kale en crudo, os recomiendo que la probéis cocinada. Mi pareja, por ejemplo, no la soporta en crudo y sin embargo en chips, al vapor o en sopa le encanta.

Ingredientes:

  • Un manojo grande de kale.  El mío pesaba 300 gramos aproximadamente. Evitad la parte central de las hojas si vuestro procesador de alimentos o batidora no es demasiado potente.
  • 250 gramos de mijo, pesado en crudo.
  • 500 mililitros de leche de avena. Si sois intolerantes al gluten, vigilad que no lo contenga ya que no todas las leches de avena son aptas.
  • Una cebolla mediana, pelada y troceada.
  • Dos dientes de ajo.
  • Dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra. Esto es opcional, si no consumís aceite os explico más abajo cómo hacer.
  •  Un poco de sal.
  • Una pizca de nuez moscada
  •  Una pizca de comino.
  •  Una pizca de pimienta blanca.
  • Opcional: ya en el plato, yo he echado levadura nutricional y semillas de amapola por encima.

 

Elaboración:

  • Calienta agua con un poco de sal, unas 3-4 partes de agua por cada parte de cereal. Cuando empiece a hervir, baja el fuego y añade el mijo. Deja que se cocine a fuego lento durante aproximadamente 40 minutos.
  • Cuando el mijo esté casi hecho, echa el aceite en una cazuela y rehoga a fuego medio la cebolla y el ajo. Cuando la cebolla esté tierna y el ajo dorado, añade la col kale y las especias y rehoga durante un par de minutos.
  • Si no vas a utilizar aceite, puedes rehogar en caldo de verduras añadiéndolo muy poco a poco, como ya os he contado en otras recetas. Como recomendación, para esta receta, creo que queda mucho mejor con aceite.
  • Añade la leche de avena y, cuando empiece a hervir, retira del fuego.
  • Añade el mijo, que habrá absorbido el agua, a la cazuela donde tienes el kale y tritura con tu batidora o vierte todo en tu procesador de alimentos y tritura.

 

Espero que os guste!

Torrijas Veganas Veggie Boop

Torrijas Veganas Veggie Boop

Torrijas Veganas Veggie Boop

No podía faltar una receta de torrijas en las fechas en las que estamos, pero quería darles mi toque especial. Obviamente, no llevan ni lácteos ni huevos, pero no tienen nada que envidiar a las tradicionales. Lo que sí llevan es anís, azafrán y bastante canela, por lo que tienen un sabor muy peculiar. Eso sí, tienen una textura crujiente por fuera y suave por dentro, como debe ser.

Cuando hice los lussekatter en Navidades (un bollo típico sueco), me gustó mucho el toque del azafrán en repostería. He estado haciendo varias pruebas con azafrán y, sinceramente, lo voy a utilizar más a menudo porque me encanta. Además de su característico aroma y sabor, aporta un precioso color dorado que hace más apetecible casi cualquier bollo.

Las torrijas, para quienes no las conozcan, son un dulce típico de la Semana Santa (o Pascua) en España. El ingrediente base es el pan, que se remoja en leche o vino, se reboza y luego se fríe. A mi estómago no le sientan bien los alimentos muy fritos, así que he hecho estas torrijas reduciendo el aceite que absorben dando un “golpe” de horno primero.

Como aquí me ha sido imposible encontrar pan para torrijas, he utilizado pan similar al de chapata en la primera tanda (la de la foto). He hecho otra segunda tanda con pan de baguette para la familia y también han quedado bien, aunque yo prefiero el de chapata. Lo importante es que reviséis bien los aditivos del pan, ya que concretamente el de torrijas suele llevar aditivos animales. Sí, sé que aún no he publicado el listado de aditivos a evitar, pero me lo quiero currar un poco más para que sea completo y útil.

Os dejo con mi receta de torrijas, que además voy a compartir antes de lo habitual, para que las podáis probar mañana mismo.

Ingredientes:

  • Una barra de pan, el que queráis, siempre que sea de miga compacta. La barra debe de ser del día anterior, para que esté un poco dura.
  • 2 vasos de leche de almendras (500 ml en total)
  • La piel de un limón
  • Una ramita de canela y una cucharada de canela en polvo.
  • Una “estrellita” de anís estrellado.
  • 2 cucharadas de harina de maíz o de tapioca.
  • 2 cucharadas de azúcar.
  • 1/2 cucharada de harina de trigo.
  • Una cucharadita de cardamomo.
  • Una pizca de nuez moscada.
  • 5 gramos de azafrán (en mi caso, un sobrecito).
  • Aproximadamente 4 cucharadas de aceite, yo he utilizado aceite de oliva suave.
  • Opcional: sirope de dátiles (os expliqué cómo se hace en la receta de las bolitas de avena y cacao) para echar por encima. Si lo preferís, podéis echar un poco de azúcar.

 

Elaboración:

  • Corta el pan en rebanadas de aproximadamente 1 cm de ancho.
  • Reserva aproximadamente 150 ml de la leche de almendras en un bol o plato hondo.
  • Calienta en resto de la leche de almendras en un cazo con una cucharada del azúcar, la canela en rama y en polvo, el anís, el azafrán, la piel de limón, el cardamomo y la nuez moscada, a fuego bajo-medio. Cuando hierva, deja que se cocine durante un minuto removiendo frecuentemente. Retira del fuego y quita la piel de limón, la estrella de anís y la rama de canela.
  • Coloca las rebanadas de pan en una bandeja honda y vierte la leche de almendras por encima. Deja reposar unos quince minutos.
  • Mientras reposa el pan, enciende el horno a 180ºC / 356ºF y prepara una bandeja de horno con papel de hornear. Yo uso papel de silicona, que es estupendo y ahorra papel.
  • En el bol donde tienes el resto de la leche de almendras, añade una cucharada de azúcar, la harina de maíz y la de trigo y mezcla bien, hasta que no queden grumos.
  • Cuando el horno esté caliente, pasa las rebanadas de pan por la mezcla de leche de almendras y harinas y colócalas en la bandeja de horno, sin que se toquen.
  • Hornea a 180ºC / 356ºF durante 15 minutos. Este horneado servirá para que sellen y sean más crujientes por fuera, sin absorber tanto aceite.
  • Después del horneado, calienta el aceite en una sartén anti-adherente. Yo las he hecho en dos tandas y he usado dos cucharadas de aceite en cada tanda. No es necesario más.
  • Fríe cada torrija durante un minuto por cada lado y colócalas en un plato o bandeja con papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
  • Opcional: echa sirope de dátiles o azúcar por encima.

 

Espero que os gusten!

Bolitas de avena y cacao

Bolitas de avena y cacao

Bolitas de avena y cacao

En Suecia existe un concepto para denominar al café y a los pequeños bocados (dulces o salados) que lo acompañan: fika. Es toda una institución y es increíble la variedad existente de pequeños bocados pensados para el fika. Como tenemos invitados el fin de semana, quería preparar algo diferente para el fika. Ya en Octubre os enseñé estos bombones de coco y limón, que también están buenísimos, pero que ya han probado. Decidí reinventar las bolitas de avena y cacao que prepara mi pareja, creando una versión más saludable, sin azúcar añadido.

Son perfectas para meter en bolsitas y regalar o para llevar de picnic ahora que se acerca el buen tiempo. También vienen bien para llevar en el bolso y tomar como snack durante el día, ya que aportan bastante energía.

He utilizado dátiles, para endulzar y aportar humedad a la masa, y aceite de coco para aportar untuosidad y textura. Quienes no consumís aceite, o queréis reducir su cantidad, podéis hacer la otra versión de la que os hablaba al principio. De todas formas, tened en cuenta que salen muchas bolitas de esta receta, por lo que el aceite que contiene cada bolita no es demasiado elevado.

Si no os gustan los dátiles, podéis utilizar panela o azúcar. En ese caso tendríais que ajustar la cantidad de líquido y añadir más, ya que el sirope de dátiles que preparo también aporta humedad a la mezcla. El sabor de los dátiles, de todas formas, no se nota demasiado.

Para hacer el sirope de dátiles, que utilizo en muchas recetas, primero dejo los dátiles en remojo durante al menos 8 horas. Si no os habéis acordado de dejarlos en remojo la noche anterior, los podéis poner en remojo por la mañana y hacer las bolitas por la tarde. Despúes de remojarlos, les quito el hueso y los trituro con agua. Dependiendo de la receta, añado más o menos agua según quiera una textura más o menos espesa. Y ya está, una alternativa más sana que cualquier otro sirope, sin abusar.

Una vez que os he contado lo del sirope de dátiles, que me preguntáis bastante por Instagram, os dejo con la receta.

Ingredientes (salen aproximadamente 35 bolitas):

  • 180 gramos de copos de avena (en medidas de dl, son 5). Yo utilizo avena sin gluten.
  • 20 dátiles sin hueso, triturados con 100 mililitros de agua. Elegid dátiles que no lleven azúcar ni sirope añadido.
  • 80 gramos de aceite de coco derretido.
  • 3 cucharadas de cacao puro, sin azúcar, en polvo.
  • 3 cucharadas de café frío. Yo aprovecho café de esa misma mañana.
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla.

 

Elaboración (no puede ser más fácil):

  • Vierte todos los ingredientes en un bol grande y mezcla bien con las manos.
  • Coloca el bol en el frigorífico y deja reposar durante media hora.
  • Toma pequeñas porciones de la masa y forma las bolitas con las manos.
  • Si lo deseas, “reboza” las bolitas en lo que prefieras. Yo he “rebozado” algunas bolitas en cacao en polvo y , para el resto, he utilizado coco en polvo mezclado con matcha en polvo, una pizca de cúrcuma en polvo y arándanos en polvo. Podéis utilizar también açai, y teñirlas de morado.
  • Yo las guardo en el congelador o en la parte más fría del frigorífico hasta pocos minutos antes de consumir.

 

Espero que os gusten!

 

 

 

 

Salchichas de tofu (hot dog vegano)

Salchichas de tofu (hot dog vegano)

Salchichas de tofu / Vegan hot dog

Algunas personas, veganas o no, preguntan a veces por qué las personas veganas comemos cosas ” con forma de carne” para referirse a salchichas, hamburguesas, nuggets o embutido vegano. Quizás olviden que no existen animales con forma de nugget, hamburguesa o salchicha, son formas que le damos a los cuerpos de los animales para comerlos.

Salvo excepciones, las carnes vegetales no tienen el sabor ni la textura de sus versiones a base de animales, y tampoco lo buscamos así. Son formas diferentes de comer legumbres, proteínas vegetales, soja o cereales similares a las que hemos conocido durante toda nuestra vida. De todas formas, como ya he dicho alguna vez, yo no dejé de comer animales (o queso, o huevos, o miel, o…) porque no me gustase el sabor o la textura. Lo hice porque valoro más la vida y la felicidad de esos animales que el hecho de disfrutar de un sabor determinado.

Dicho esto, os cuento un poco de qué va la receta de hoy. Cuando hice en navidades el Jamón de Navidad estilo sueco (aquí lo llaman Julskinka) me quedé con la idea de probar a hacer salchichas utilizando la misma técnica. La receta de estas salchichas es muy similar, ya que simplemente he variado las cantidades y proporciones de algunos ingredientes. La elaboración es aún más sencilla, ya que nos ahorramos el horneado. Además, como me gusta recordaros, podéis hacer gran cantidad para guardar en el congelador. Es una forma estupenda de tener siempre algo listo, sin necesidad de recurrir a productos comerciales.

Os dejo ya con la receta, que quiero ponerme a practicar las recetas de pascua para poderlas compartir con vosotros. Ya me contaréis qué os han parecido.

Ingredientes (salen aproximadamente 15 salchichas):

  • 800 gramos de tofu firme.  Si vais a hacer menos cantidad, podéis adaptar las proporciones.
  • 150 gramos de copos de avena.
  • 300 gramos de remolacha cocida. Yo la cuezo durante aproximadamente 20 minutos.
  • 150 mililitros de leche de arroz. Si lo preferís, podéis usar leche de avena o de soja.
  • 6 cucharadas de almidón de tapioca. Si no lo encontráis (yo lo compré en una tienda de alimentación asiática), podéis utilizar almidón de maíz.
  • 2 cucharadas de pimentón ahumado.
  • 1 cucharada de ajo en polvo.
  • 1/2 cucharadita de pimienta negra molida.
  • Una pizca de sal.

 

Elaboración:

  • Disuelve el almidón en la leche de arroz y mezcla muy bien, hasta que no queden grumos.
  • Añade las especias a la mezcla de almidón y leche de arroz y mezcla de nuevo.
  • Corta en trozos el tofu y la remolacha y ponlos en tu procesador de alimentos. Añade el resto de los ingredientes y tritura todo junto hasta que quede una textura uniforme. Quedará una textura pastosa y algo difícil de manejar con las manos. No te preocupes, debe quedar así.
  • Si no tienes procesador de alimentos lo suficientemente grande, puedes triturar en dos veces o utilizar una batidora de mano y triturar todo en algún recipiente grande.
  • Una vez que tengas la masa lista, es el momento de dar forma a las salchichas. Para hacerlo, coloca un trozo de film plástico sobre una superficie plana y coloca la cantidad que quieras de la masa. Yo, para hacer todas las salchichas más o menos iguales, utilizo una manga pastelera. Si no tienes mangas pasteleras, te sirve también una bolsa de plástico para congelar. Simplemente, pon la masa dentro, presiona y cierra bien la bolsa. Corta una esquina para dosificar la masa.
  • Cuando tengas la cantidad que quieras (dependiendo del tamaño de salchicha que quieras hacer), enrolla el film plástico sobre la salchicha y cierra muy bien los extremos. Ten en cuenta que el plástico debe quedar muy bien apretado para que no pierdan forma durante la cocción. Puedes anudar el plástico o utilizar cierres plásticos para bolsas.
  • Con la ayuda de un palillo o tenedor, haz algunos agujeros en el plástico, teniendo cuidado de no desarmar las salchichas.
  • Calienta agua en una olla y, cuando esté hirviendo, coloca el cesto para hacer al vapor y coloca las salchichas dentro. Si no tienes cesto para cocinar al vapor, las puedes cocer.
  • Cocina al vapor o hervidas durante aproximadamente 45 – 50 minutos y deja enfriar.
  • Una vez frías, las puedes hacer a la plancha, en hot dog, en pizza…

 

Espero que os gusten!

Ramen de Miso (vegano)

Ramen de Miso (vegano)

 Ramen de Miso / Miso Ramen

Como amante de las sopas que soy, hace tiempo que quería enseñaros este ramen de miso. El ramen, para quienes no lo conozcan, es la versión japonesa de la sopa de fideos tradicional china. La diferencia fundamental es que, en la sopa japonesa, los fideos son más gruesos y el caldo más intenso. La versión china utiliza fideos más finos y de textura más suave y, normalmente, el caldo es más ligero.

En japón y en otros países asiáticos, llevan tiempo consumiendo ramen o sopas de fideos para desayunar o como guarnición. A partir del lanzamiento de los fideos instantáneos, se popularizó este tipo de sopa y se extendió su consumo. Eso sí os digo, no tiene nada que ver un ramen de sobre con el que podemos preparar en casa. La versión casera es igualmente económica, pero muy superior en cuanto a sabor y valor nutricional.

Para esta receta, mi recomendación es que preparéis previamente un caldo de verduras casero. Es muy fácil de hacer y podéis preparar gran cantidad para congelarlo. Os dejé un vídeo corto en mi cuenta de Instagram con la forma de preparar caldo casero a partir de “recortes” de verduras, si no queréis hacerlo con verduras enteras.

Como siempre, utilizo ingredientes económicos y fáciles de conseguir. No obstante, la disponibilidad y precio de las verduras y hortalizas puede variar de un país a otro. Podéis sustituir los ingredientes que no encontréis, o se salgan de vuestro presupuesto, por otros de similar sabor y textura.

Os hablé del shiro miso en mi receta de paté de tomate y frutos secos, que os animo también a probar. Este es un ingrediente imprescindible para esta sopa. Lo podéis encontrar en algunos supermercados, en la mayoría de tiendas de alimentación vegana y en casi todas las tiendas de alimentación asiáticas. Os animo a añadir este ingrediente a salsas, patés y caldos, ya que le da un sabor buenísimo a muchas recetas.

La mayoría de la pasta para ramen contiene huevo, así que podéis utilizar cualquier otra pasta que os guste. Yo, por ejemplo, he utilizado tallarines de arroz. Dependiendo de la pasta que utilicéis, la elaboración puede variar según el tiempo de cocción de cada pasta.

Ingredientes (4-6 raciones):

  • 2 litros de caldo de verduras, mejor aún si es hecho en casa.
  • 2 pak choi. Si no encontráis, podéis utilizar dos tazas de hojas de acelgas.
  • 100 gramos de champiñones, cortados en láminas.
  • 100 gramos de setas shiitake. Si no encontráis, podéis añadir más champiñones. Yo las he comprado en una tienda de alimentación asiática.
  • 1/2 lata de bambú, lo he comprado en la misma tienda. Si no lo encontráis, podéis omitirlo.
  • 100 gramos de tofu, cortado en cubos.
  • 2-3 cebolletas. Si no encontráis podéis utilizar una cebolla.
  • 2 dientes de ajo pelados.
  • 6 cucharadas de shiro miso.
  • 2 cucharadas de aceite de sésamo. Si no tenéis, podéis utilizar aceite de girasol y añadir semillas de sésamo para darle sabor.
  • 1 cucharada de jengibre fresco rallado. Si no lo encontráis fresco, podéis utilizarlo en polvo. Eso sí, sería menos cantidad.
  • 1 cucharada de salsa de soja.
  • Un trocito (aproximadamente 2x2 cm) de alga kombu. Si no tenéis podéis utilizar nori.
  • Pasta, la que prefiráis. Yo he utilizado 200 gramos de tallarines de arroz.
  • Opcional: como “toppings” podéis añadir brotes de soja o de cualquier otra legumbre o semilla, maíz, hierbas…

 

Elaboración:

  • En un cazo, pon medio litro del caldo junto con el ajo, el jengibre, las cebolletas y el kombu. Calienta el cazo y deja que hierva durante 15 minutos.
  • Añade la salsa de soja, baja el fuego y deja que se reduzca durante unos 10 minutos. Remueve con una cuchara para que se mezclen bien todos los ingredientes. Si no te gusta mucho el ajo, puedes retirarlo antes de añadir la soja. Yo no lo retiro.
  • Añade el aceite de sésamo (o el que vayas a utilizar), las setas y los champiñones. Deja que las setas y los champiñones se hagan un poco antes de continuar.
  • Incorpora el resto del caldo de verduras, el bambú y el tofu cortado en cubos. Deja que se cocine todo junto durante otros 15 minutos.
  • Sube un poco la temperatura y, cuando empiece a hervir, añade el pak choi y, si quieres, la pasta. Yo lo cocino junto porque me gusta que la pasta coja algo de sabor del caldo, pero es más fácil dividir la pasta en raciones si la cocéis por separado. Si vais a cocer la pasta por separado, añadid el miso justo al retirar del fuego.
  • Si vais a cocer la pasta en el caldo, añadid el miso al final del tiempo de cocción de la pasta y removed para que se disuelva bien.
  • Servid caliente y decorad con los “toppings” que más os gusten. Da muy buen toque la cebolleta cruda, hierbas u hojas verdes en crudo..

 

 

Espero que os guste!