Flan de Calabaza

Flan de Calabaza

Flan de calabaza Veggie Boop

En casa, procuramos aprovechar al máximo los alimentos que compramos y no tiramos nada innecesariamente. Como el otro día hice la crema de calabaza y naranja y me sobró un poco de calabaza asada, me atreví a experimentar y ha salido un flan muy rico y saludable ya que no contiene azúcar refinado. Como siempre, al no llevar ningún ingrediente animal, es apto para personas alérgicas a lácteos o huevo, para personas veganas y (por supuesto) para cualquiera que quiera probar este postre.

Los ingredientes son bastante simples y fáciles de conseguir, excepto quizás el agar-agar que ya he utilizado en algunas recetas. No es un ingrediente económico, pero al utilizar muy poca cantidad y no ser un ingrediente que utilicemos a diario, no resulta demasiado caro. Yo lo utilizo en polvo y lo compro en el supermercado, aunque también se puede encontrar entero. Tened en cuenta que, si lo utilizáis entero, la cantidad necesaria varía y necesitaríais un poco más. El agar-agar nos ayuda a conseguir muchas texturas diferentes en platos como quiches, panna-cotta, flan…

Como veréis, los demás ingredientes son muy comunes y es muy probable que los tengáis en casa. No he añadido ni azúcar ni ningún tipo de endulzante porque la calabaza ya aporta dulzor y a mí la leche de coco me resulta dulce, pero probad la mezcla antes de enfriar por si queréis endulzar. Tened en cuenta también que hay variedades de calabaza más dulces que otras, así que endulzad o no según vuestra preferencia. En cuanto a la elaboración, es tan sencilla que apenas necesita explicación y creo que puede ser divertido que los peques de la casa ayuden a preparar este flan.

Os dejo con la receta y estoy deseando que me contéis si lo habéis probado.

Ingredientes:

  • 2 latas (400 ml cada una) de leche de coco.
  • 120 gramos de calabaza asada (y pelada). La calabaza la asé para la receta de crema de calabaza que os enlazaba antes, horneada 40 minutos a 200ºC / 392 ºF.
  • 3 cucharaditas de agar-agar en polvo.
  • 1 cucharadita de vainilla.
  • 1/2 cucharadita de canela en polvo.
  • Una pizca de clavo en polvo.
  • Opcional: para decorar, yo he utilizado un par de cucharadas de sirope de dátiles para seis flanes como el de la foto.

 

Elaboración:

  • Con la ayuda de un procesador de alimentos, mezcla todos los ingredientes hasta conseguir una textura líquida y sin grumos.
  • Vierte la mezcla en una cazuela y pon ésta al fuego. Sin dejar de remover, lleva la mezcla a ebullición y deja que hierva un par de minutos.
  • Retira del fuego y vierte la mezcla en los moldes que vayas a utilizar.
  • Deja enfriar a temperatura ambiente y, cuando esté a temperatura ambiente, guarda en el frigorífico hasta el momento de servir.

 

Y ya está, ¿a que es una receta muy sencilla?

¡Espero que os guste!

 

Torrijas Veganas Veggie Boop

Torrijas Veganas Veggie Boop

Torrijas Veganas Veggie Boop

No podía faltar una receta de torrijas en las fechas en las que estamos, pero quería darles mi toque especial. Obviamente, no llevan ni lácteos ni huevos, pero no tienen nada que envidiar a las tradicionales. Lo que sí llevan es anís, azafrán y bastante canela, por lo que tienen un sabor muy peculiar. Eso sí, tienen una textura crujiente por fuera y suave por dentro, como debe ser.

Cuando hice los lussekatter en Navidades (un bollo típico sueco), me gustó mucho el toque del azafrán en repostería. He estado haciendo varias pruebas con azafrán y, sinceramente, lo voy a utilizar más a menudo porque me encanta. Además de su característico aroma y sabor, aporta un precioso color dorado que hace más apetecible casi cualquier bollo.

Las torrijas, para quienes no las conozcan, son un dulce típico de la Semana Santa (o Pascua) en España. El ingrediente base es el pan, que se remoja en leche o vino, se reboza y luego se fríe. A mi estómago no le sientan bien los alimentos muy fritos, así que he hecho estas torrijas reduciendo el aceite que absorben dando un “golpe” de horno primero.

Como aquí me ha sido imposible encontrar pan para torrijas, he utilizado pan similar al de chapata en la primera tanda (la de la foto). He hecho otra segunda tanda con pan de baguette para la familia y también han quedado bien, aunque yo prefiero el de chapata. Lo importante es que reviséis bien los aditivos del pan, ya que concretamente el de torrijas suele llevar aditivos animales. Sí, sé que aún no he publicado el listado de aditivos a evitar, pero me lo quiero currar un poco más para que sea completo y útil.

Os dejo con mi receta de torrijas, que además voy a compartir antes de lo habitual, para que las podáis probar mañana mismo.

Ingredientes:

  • Una barra de pan, el que queráis, siempre que sea de miga compacta. La barra debe de ser del día anterior, para que esté un poco dura.
  • 2 vasos de leche de almendras (500 ml en total)
  • La piel de un limón
  • Una ramita de canela y una cucharada de canela en polvo.
  • Una “estrellita” de anís estrellado.
  • 2 cucharadas de harina de maíz o de tapioca.
  • 2 cucharadas de azúcar.
  • 1/2 cucharada de harina de trigo.
  • Una cucharadita de cardamomo.
  • Una pizca de nuez moscada.
  • 5 gramos de azafrán (en mi caso, un sobrecito).
  • Aproximadamente 4 cucharadas de aceite, yo he utilizado aceite de oliva suave.
  • Opcional: sirope de dátiles (os expliqué cómo se hace en la receta de las bolitas de avena y cacao) para echar por encima. Si lo preferís, podéis echar un poco de azúcar.

 

Elaboración:

  • Corta el pan en rebanadas de aproximadamente 1 cm de ancho.
  • Reserva aproximadamente 150 ml de la leche de almendras en un bol o plato hondo.
  • Calienta en resto de la leche de almendras en un cazo con una cucharada del azúcar, la canela en rama y en polvo, el anís, el azafrán, la piel de limón, el cardamomo y la nuez moscada, a fuego bajo-medio. Cuando hierva, deja que se cocine durante un minuto removiendo frecuentemente. Retira del fuego y quita la piel de limón, la estrella de anís y la rama de canela.
  • Coloca las rebanadas de pan en una bandeja honda y vierte la leche de almendras por encima. Deja reposar unos quince minutos.
  • Mientras reposa el pan, enciende el horno a 180ºC / 356ºF y prepara una bandeja de horno con papel de hornear. Yo uso papel de silicona, que es estupendo y ahorra papel.
  • En el bol donde tienes el resto de la leche de almendras, añade una cucharada de azúcar, la harina de maíz y la de trigo y mezcla bien, hasta que no queden grumos.
  • Cuando el horno esté caliente, pasa las rebanadas de pan por la mezcla de leche de almendras y harinas y colócalas en la bandeja de horno, sin que se toquen.
  • Hornea a 180ºC / 356ºF durante 15 minutos. Este horneado servirá para que sellen y sean más crujientes por fuera, sin absorber tanto aceite.
  • Después del horneado, calienta el aceite en una sartén anti-adherente. Yo las he hecho en dos tandas y he usado dos cucharadas de aceite en cada tanda. No es necesario más.
  • Fríe cada torrija durante un minuto por cada lado y colócalas en un plato o bandeja con papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
  • Opcional: echa sirope de dátiles o azúcar por encima.

 

Espero que os gusten!

Bolitas de avena y cacao

Bolitas de avena y cacao

Bolitas de avena y cacao

En Suecia existe un concepto para denominar al café y a los pequeños bocados (dulces o salados) que lo acompañan: fika. Es toda una institución y es increíble la variedad existente de pequeños bocados pensados para el fika. Como tenemos invitados el fin de semana, quería preparar algo diferente para el fika. Ya en Octubre os enseñé estos bombones de coco y limón, que también están buenísimos, pero que ya han probado. Decidí reinventar las bolitas de avena y cacao que prepara mi pareja, creando una versión más saludable, sin azúcar añadido.

Son perfectas para meter en bolsitas y regalar o para llevar de picnic ahora que se acerca el buen tiempo. También vienen bien para llevar en el bolso y tomar como snack durante el día, ya que aportan bastante energía.

He utilizado dátiles, para endulzar y aportar humedad a la masa, y aceite de coco para aportar untuosidad y textura. Quienes no consumís aceite, o queréis reducir su cantidad, podéis hacer la otra versión de la que os hablaba al principio. De todas formas, tened en cuenta que salen muchas bolitas de esta receta, por lo que el aceite que contiene cada bolita no es demasiado elevado.

Si no os gustan los dátiles, podéis utilizar panela o azúcar. En ese caso tendríais que ajustar la cantidad de líquido y añadir más, ya que el sirope de dátiles que preparo también aporta humedad a la mezcla. El sabor de los dátiles, de todas formas, no se nota demasiado.

Para hacer el sirope de dátiles, que utilizo en muchas recetas, primero dejo los dátiles en remojo durante al menos 8 horas. Si no os habéis acordado de dejarlos en remojo la noche anterior, los podéis poner en remojo por la mañana y hacer las bolitas por la tarde. Despúes de remojarlos, les quito el hueso y los trituro con agua. Dependiendo de la receta, añado más o menos agua según quiera una textura más o menos espesa. Y ya está, una alternativa más sana que cualquier otro sirope, sin abusar.

Una vez que os he contado lo del sirope de dátiles, que me preguntáis bastante por Instagram, os dejo con la receta.

Ingredientes (salen aproximadamente 35 bolitas):

  • 180 gramos de copos de avena (en medidas de dl, son 5). Yo utilizo avena sin gluten.
  • 20 dátiles sin hueso, triturados con 100 mililitros de agua. Elegid dátiles que no lleven azúcar ni sirope añadido.
  • 80 gramos de aceite de coco derretido.
  • 3 cucharadas de cacao puro, sin azúcar, en polvo.
  • 3 cucharadas de café frío. Yo aprovecho café de esa misma mañana.
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla.

 

Elaboración (no puede ser más fácil):

  • Vierte todos los ingredientes en un bol grande y mezcla bien con las manos.
  • Coloca el bol en el frigorífico y deja reposar durante media hora.
  • Toma pequeñas porciones de la masa y forma las bolitas con las manos.
  • Si lo deseas, “reboza” las bolitas en lo que prefieras. Yo he “rebozado” algunas bolitas en cacao en polvo y , para el resto, he utilizado coco en polvo mezclado con matcha en polvo, una pizca de cúrcuma en polvo y arándanos en polvo. Podéis utilizar también açai, y teñirlas de morado.
  • Yo las guardo en el congelador o en la parte más fría del frigorífico hasta pocos minutos antes de consumir.

 

Espero que os gusten!

 

 

 

 

Panna Cotta Vegana de Fresas

Panna Cotta Vegana de Fresas

Panna Cotta Vegana de Fresas

Hace ya algún tiempo que no publico ninguna receta de postres y, sinceramente, lo echaba de menos. En época navideña, os enseñé esta panna cotta vegana de chocolate blanco, que triunfó bastante en nuestra cena de Nochebuena. Hoy os traigo una panna cotta más ligera y saludable, ya que no lleva azúcar añadido. Además, utilizo muy pocos ingredientes y la elaboración es muy sencilla.

Como ya os conté en la receta anterior, la panna cotta es un postre italiano que se elabora con nata de leche de vaca. Como me gusta recordaros, casi todos los platos pueden hacerse en versión vegana. Simplemente, sustituyendo los ingredientes animales por otros de similar textura, podemos obtener platos deliciosos. En el caso de los postres con nata, podemos optar por natas de soja, avena o arroz o por la leche de coco. Os animo a experimentar con los ingredientes para “veganizar” vuestros platos favoritos.

La leche de coco es bastante grasa de forma natural y suele encontrarse a la venta en lata. No confundamos con la bebida de coco en tetrabrick, que también está muy buena pero no tiene la misma función culinaria. Existen diferentes marcas y, algunas de ellas, venden leche de coco más ligera con menos grasa. Para esta panna cotta utilizo la normal, con toda su grasa natural. Para otro tipo de postres, en los que necesitéis nata montada, podéis utilizar la parte grasa de la leche de coco. Es muy fácil separar la grasa del agua enfriando la lata durante un par de horas.

En lugar de azúcar, en este caso, no he utilizado ningún ingrediente para endulzar. El azúcar que he utilizado es el que, de forma natural, contienen las fresas maduras. La leche de coco ya tiene un sabor ligeramente dulce, así que no considero necesario añadirle más. Antes de enfriar, podéis probar la mezcla y añadir azúcar si lo consideráis necesario.

Os dejo con la receta, para que la podáis disfrutar este fin de semana.

Ingredientes (para 6-8 raciones):

  • 150 gramos de fresas. Es muy importante que estén maduras, ya que el sabor será más intenso y más dulce.
  • 2 latas de leche de coco.
  • 4 cucharaditas de agar agar en polvo.
  • 5 cucharadas de agua templada.

 

Elaboración:

  • Lava muy bien las fresas, elimina la parte de las hojas y córtalas en trozos pequeños.
  • En un cazo, añade un par de cucharadas de la leche de coco y las fresas. Calienta el cazo con el fuego bajo y remueve frecuentemente para que no se te queme. Verás que las fresas se van deshaciendo y toman textura similar a una mermelada ligera.
  • Cuando estén prácticamente desechas, añade el resto de la leche de coco al cazo y remueve para que se vaya mezclando.
  • Disuelve el agar agar en el agua y, cuando la leche de coco esté caliente, añádelo al cazo.
  • Remueve hasta que empiece a hervir y deja que hierva durante un par de minutos.
  • Retira del fuego y prueba la mezcla. Si no te sabe suficientemente dulce, puedes añadir un poco de azúcar. Yo no le añado nada, aunque las decoraciones que le puse para la foto que acompaña a esta receta sí llevan azúcar.
  • Vierte la mezcla en el molde o moldes que vayas a utilizar y deja que se enfríe. Cuando esté a temperatura ambiente, si quieres, puedes meter el molde o moldes en el frigorífico.
  • Una vez que esté fría, estará lista para servir. Puedes utilizar moldes o servir en copas o cuencos pequeños.
  • Podéis decorar con trozos de fresas, hojas de menta, decoraciones de pastelería aptas para veganos…

 

 

Espero que os guste!