Leche Dorada Vegana

Leche Dorada Vegana

Hoy, donde vivo, estamos a -10 grados (centígrados) y, aunque adoro el frío, con este clima es bastante más fácil coger frío o resfriarse. Podéis imaginar lo importante que es para mí consumir alimentos que me ayuden a reforzar mis defensas y a combatir el frío.

La leche dorada se prepara haciendo una pasta con cúrcuma en polvo y pimienta, en algunas recetas se le añade aceite o algún endulzante. Su origen está en la India, donde se utiliza en medicina ayurvédica para tratar diversas dolencias, ya que se le atribuyen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias gracias a la curcumina, el componente activo de la cúrcuma. También se la considera un antibiótico natural,y se utiliza para prevenir resfriados o catarros y ayudar a mejorar los síntomas. Yo consumo habitualmente cúrcuma (fresca, principalmente) antes y durante la menstruación, y he notado que me ayuda a mejorar el dolor y la sensación de hinchazón.

En occidente consumimos cúrcuma principalmente como colorante amarillo o anaranjado en salsas, lácteos y dulces y también se ha puesto de moda, afortunadamente, consumirla fresca añadiéndola a guisos o smoothies. Personalmente, me gusta mucho añadirla fresca a mis platos, porque añade un ligero toque picante que le da mucha gracia tanto a los platos cocinados como crudos.

La leche dorada se prepara, tradicionalmente, añadiendo también pimienta negra molida. La pimienta contiene un principio activo llamado piperina, que ayuda a la absorción de los principios activos que aporta la cúrcuma. No os preocupéis por el sabor picante, yo no soy especialmente fan del picante en exceso y la leche dorada me resulta muy suave. Al margen de si realmente es efectiva o no como anti-inflamatorio, yo la consumo porque me gusta mucho y me sienta genial calentita.

Sin embargo, también tengo que deciros que se desaconseja el consumo frecuente de cúrcuma para personas con riesgo a formar piedras en la vesícula o con problemas de riñón. Consultad con vuestro médico si padecéis alguno de estos problemas antes de consumir esta bebida.

Hacía tiempo que quería probar a preparar la leche dorada (principalmente porque me encanta el sabor de la cúrcuma), pero no me terminaban de convencer las recetas que había visto ya que se cocía la cúrcuma y la pimienta y, según algunos estudios, la cúrcuma y la pimienta pierden gran parte de sus propiedades con la cocción. En guisos, lo ideal es añadirlas al final de la cocción, tanto si es en polvo como fresca.

A nosotros nos gusta tomarla caliente y por la tarde-noche, pero también la podéis hacer en frío si os apetece más. Os dejo con mi receta, ya me contaréis si os gusta.

Ingredientes de la pasta de cúrcuma:

  • 30 gramos de cúrcuma en polvo.
  • 1/2 cucharadita de pimienta.
  • 125 mililitros de agua templada.
  • Se le puede añadir sirope de arce o de ágave como endulzante, aunque yo no se lo añado ya que me gusta su sabor tal cual. Si me apetece dulce, siempre le puedo añadir algún endulzante a la bebida con la que prepare la leche. Nunca lo añado a la pasta.

Elaboración:

El proceso es muy, muy, sencillo. Simplemente, coloca la cúrcuma y la pimienta en un bol (o en el recipiente que vayas a utilizar para conservar la pasta), mezcla las dos especias y añade, poco a poco, el agua templada. Remueve hasta formar una pasta.

Esta pasta la puedes conservar en un recipiente hermético en el frigorífico. A mí me dura varias semanas, ya que consumimos leche dorada de forma ocasional.

Para preparar la leche dorada, disuelve una cucharada de la pasta que hemos preparado en cualquier bebida vegetal que contenga algo de grasa. La bebida de anacardos o almendras va muy bien, y a nosotros nos gusta mucho con leche de coco. Para tomarla en caliente, calentad la leche primero y añadid la pasta después. Próximamente, os enseñaré en mi Instagram cómo preparo un batido en frío de leche dorada.

Espero que os guste!

Helado Vegano de Matcha y Chocolate

Helado Vegano de Matcha y Chocolate

Hoy ha nevado por primera vez aquí (vivo en Suecia) y quizás sea extraño compartir precisamente hoy esta receta, pero me encanta el helado y lo consumo todo el año (aunque en invierno lo combine con sopas calientes).

El té Matcha es una de esas cosas que amas o detestas. A mí, como podréis imaginar, me encanta. Si no os gusta el Matcha, no os preocupéis, que pronto compartiré más recetas de helados.

No es un ingrediente barato, pero no resulta demasiado caro ya que tampoco se utiliza a diario (yo lo utilizo para hacer helado y ocasionalmente matcha latte). Lo venden en herbolarios, tiendas de alimentación saludable y, por supuesto, en tiendas de alimentación vegana.

Qué es el Matcha? Se trata de un tipo de té verde dulce, cuyas hojas son secadas y molidas hasta obtener un polvo fino de color verde intenso que se utiliza en la ceremonia japonesa del té y como saborizante en numerosas recetas. También lo venden como “superalimento” aunque, por la dosis que se utiliza habitualmente, tengo dudas de su efectividad a pesar de contener muchos antioxidantes beneficiosos para nuestro organismo. Yo lo consumo porque me encanta el sabor y el toque especial que da a smoothies, latte vegano y a helados como este.

Esta es una receta muy sencilla y en la que utilizo muy pocos ingredientes, que, además, son fáciles de encontrar. Esta receta es para hacer un litro de helado:

  • Tres latas de 400 ml de leche de coco. Me refiero a la leche de coco enlatada, no a la bebida de coco que venden en tetrabrick. Estas latas las encontraréis en supermercados y en tiendas asiáticas.
  • Dos cucharadas de té Matcha en polvo
  • Unas 20 hojas de menta fresca para el helado y, si quieres, alguna hoja más para decorar.
  • Un poco de agua
  • Chocolate negro. Yo he utilizado unos 100 gramos de chocolate 85% cacao sin azúcar.
  • Opcional: sirope de ágave o azúcar para endulzar. Yo utilicé cuatro cucharadas de ágave pero a algunas personas les gusta más sin endulzar.

Elaboración:

  • Machaca las hojas de menta en un mortero con un par de cucharadas de agua caliente.
  • Disuelve el té Matcha en unos 100 ml de agua caliente. Debe quedar bien disuelto, sin grumos.
  • Pon a calentar la leche de coco en una cazuela a fuego medio, removiendo con una cuchara para que no se queme, hasta que hierva. En este caso utilizo toda la leche de coco, no únicamente la parte sólida de nata como en otras recetas. Cuando hierva la retiramos del fuego y añadimos las hojas de menta, el té disuelto en agua y, si queremos, el sirope de ágave o azúcar.
  • Volvemos a colocar la cazuela en el fuego, a fuego bajo, durante aproximadamente cinco minutos.
  • Retiramos del fuego y dejamos que la mezcla se enfríe. Cuando la mezcla esté fría, la colocamos en el recipiente donde vayamos a congelar el helado.
  • Rallamos o picamos el chocolate en trozos medianos. Yo reservo algunos trozos para decorar, pero podéis picarlo todo si lo preferís. Añade los trozos de chocolate a la crema ya fría.
  • Vierte en un recipiente apto para congelador y congela durante media hora, sácalo y mezcla a mano con una cuchara de madera o con la batidora de varillas. Vuelve a meterlo en el congelador y repite el proceso dos veces más, cada 30 minutos. Después de mezclarlo por última vez, cubre con film plástico antes de meter en el congelador. Esto evitará que se formen cristales de hielo.
  • El helado está ya listo, tened en cuenta que la nata que contiene la leche de coco solidifica mucho, así que debéis sacar el helado del frigorífico una media hora antes de consumirlo.

 

 

Espero que os guste!!!

Leche de Almendras

Leche de Almendras

Leche de Almendras Veggie Boop

Actualmente, en el mercado, existe una gran variedad de alternativas a las leches de origen animal. Tanto es así que, en cualquier supermercado de prácticamente cualquier ciudad, se pueden encontrar estos productos. Estas alternativas son ideales para personas alérgicas a la leche y para personas veganas, que son su principal consumidor. No obstante, esto no quiere decir que no las disfruten personas que consumen lácteos, como otro alimento más. Nosotros, principalmente, consumimos la bebida de soja (por su contenido en proteínas) y la de avena (porque nos encanta el sabor), alternando ocasionalmente con bebida de arroz o leche de almendras casera.

Las almendras son uno de los frutos secos con mayor valor nutritivo, especialmente si las consumimos en crudo. Además de grasas saludables, nos aportan una buena cantidad de proteínas, además de minerales. Contienen calcio y, en menor cantidad, otros minerales como el zinc, fósforo, sodio, potasio, magnesio y hierro, vitaminas del grupo B y vitamina E. Como ya os imaginaréis, es preferible consumir las almendras enteras y en crudo, pero esta bebida sigue siendo una buena alternativa para consumo ocasional.

Además de por sus valores nutricionales, la ventaja de la leche de almendras casera frente a la comercial es que podemos aprovechar la pulpa para otras recetas. Por ejemplo, podéis hacer esta receta de bombones crudiveganos o utilizar la pulpa para añadirla a vuestro porridge o para hacer galletas caseras. Es interesante, en cualquier caso, no desperdiciar esa pulpa sobrante después de disfrutar de nuestra leche casera.

 

Los ingredientes (para 4 vasos de 250 ml aproximadamente):

  • 200 gramos de almendras crudas y peladas, que debemos dejar en remojo durante la noche
  • 1 litro de agua
  • 5 dátiles (sin hueso) para endulzar o, si lo preferís, sirope de ágave o de arce
  • Opcional: una cucharadita de canela en polvo y media cucharadita de esencia de vainilla

Elaboración:

  • Después de desechar el agua del remojo, aclara las almendras con agua fresca. Ponlas en el vaso de tu procesador de alimentos o licuadora.
  • Añade los dátiles, si los vas a utilizar, y tritura hasta que la textura sea de una masa uniforme. Si notas que tus dátiles están secos, puedes dejarlos en remojo también durante la noche.
  • Añadimos el agua poco a poco y seguimos triturando hasta que quede todo bien mezclado.
  • Cuela el líquido para separar la leche de la pulpa (NO DESECHES LA PULPA) utilizando un paño limpio o alguna de las bolsas especiales para hacer leche vegetal que hay en el mercado (yo utilizo una y me parece más cómodo que el paño) y conserva la leche en el frigorífico. Se mantiene bien durante 4-5 días. La pulpa la podéis guardar en un recipiente hermético y aguanta bien una semana.

 

Hasta la próxima!

VALORES NUTRICIONALES APROXIMADOS POR RACIÓN (CADA VASO, INCLUYENDO LA PARTE PROPORCIONAL DE PULPA) Energía 314,5 kcal

 

 

Vitaminas: B1 0,1 mg B2 0,6 mg B3 1,9 mg B5 0,3 mg B6 0,1 mg Ácido fólico 23,7 µg A 1,9 IU C E 12,8 mg K 0,2 µg

Minerales: Calcio 145,5 mg Cobre 0,6 mg Hierro 1,9 mg Magnesio 141,3 mg Manganeso 1,1 mg Fósforo 246 mg Potasio 424,7 mg Selenio 2,3 µg Sodio 10,7 mg Zinc 1,9 mg

Carbohidratos 17,4 g De los cuales: Fibra 7 g Almidón 0,4 g Azúcares 7,8 g

Lípidos Grasas 25 g De las cuales: Monoinsaturada 15,8 g Poliinsaturada 6,2 g Omega 6 6,2 g Saturada 1,9

Proteínas 10,8 g Aminoácidos esenciales: Histidina 0,3 g Isoleucina 0,4 g Leucina 0,7 g Lisina 0,3 g Metionina 0,1 g Fenilalanina 0,6 g Treonina 0,3 g Triptófano 0,1 g Valina 0,4