Pasta alla puttanesca (vegan y sin aceite)

Pasta alla puttanesca (vegan y sin aceite)

Pasta Alla Puttanesca (vegan and oil free)

La pasta es uno de los platos que más me gusta y, además, es tremendamente versátil. Tiene fama de engordar, aunque lo que más engorda de la pasta que solemos tomar es la cantidad de aceite que utilizamos al prepararla, sobre todo si la comemos nadando en salsa. También influye el tipo de pasta que consumamos, y hoy en el mercado hay numerosas alternativas. Nosotros consumimos principalmente pasta integral y, últimamente, nos estamos aficionando a la pasta a base de legumbres o soja. En este caso, he preparado esta pasta alla puttanesca con pasta de garbanzos. Este tipo de pasta es muy alto en proteínas y no contiene gluten, por lo que es una muy buena alternativa para quienes no toleren bien el gluten.

La salsa puttanesca, tradicionalmente, contiene tradicionalmente anchoas en salmuera. Para sustituir el sabor fuerte que le aportan las anchoas a la salsa, he utilizado unas aceitunas de kalamata de las que me sobraron de la receta del hummus griego y también unas alcaparras en salmuera. Es una salsa espesa y de sabor intenso, que os recomiendo disfrutar con pastas de sabor y textura suave. No he utilizado aceite porque, con las grasas que aportan las aceitunas, no es necesario. Para ajustar la consistencia de esta salsa, yo he utilizado agua pero también podéis utilizar vino si os apetece.

Sin más, os dejo con la receta de mi puttanesca. Contadme, si la hacéis, qué os ha parecido.

Ingredientes (la salsa está calculada para aproximadamente 4 raciones):

  • Pasta, la que prefiráis.
  • 2 tomates frescos maduros.
  • 2 dientes de ajo, pelados.
  • 2 cucharadas de pasta de tomate.
  • 6 tomates secos, de los que no van en aceite.
  •  Aproximadamente 10 aceitunas de kalamata (normalmente son en salmuera), sin el hueso.
  • Una cucharada de orégano seco.
  • Un par de ramas de albahaca fresca, sólo las hojas.
  • 2 cucharaditas de alcaparras en salmuera.
  • Un poco de agua. Yo he utilizado aproximadamente 100 ml.
  • Opcional: si os gustan los sabores fuertes, añadid una cucharadita de pasta de miso.

 

Elaboración:

  • Pon, en una olla, bastante agua con un poco de sal y, cuando comience a hervir, añade la pasta y cuece el tiempo indicado en el envase. No es necesario añadir aceite si cueces con suficiente agua y remueves de vez en cuando. Cuando esté hecha, retira del fuego y escurre.
  • Corta los tomates frescos en rodajas, reservando el jugo que puedan soltar (hazlo sobre un bol).
  • Calienta una sartén a fuego medio y cocina ligeramente las rodajas de tomate.
  • En un procesador de alimentos, pon las rodajas de tomate y su jugo junto con el resto de los ingredientes (excepto el agua) y tritura todo hasta obtener una pasta uniforme.
  • Dependiendo del jugo que hayan soltado los tomates, necesitarás más o menos agua. Añade agua poco a poco y tritura hasta que veas que te queda una salsa espesa como la de la imagen.
  • Sirve sobre la pasta aún caliente y disfruta!

 

Espero que os guste tanto como a nosotros 🙂

 

Lasaña Vegana de Quinoa (sin aceite y buenísima)

Lasaña Vegana de Quinoa (sin aceite y buenísima)

Lasaña Vegana de Quinoa y Verduras

Hace un par de días, en mi cuenta de Twitter, colgué una encuesta para elegir la receta que queríais ver publicada hoy. Ganó (por bastantes votos) la lasaña de quinoa, así que la comparto con vosotros en esta tarde de viernes.  En esta ocasión, la he hecho sin aceite para reducir su contenido en grasas. Si lo preferís, podéis utilizar aceite aunque os recomiendo que no utilicéis demasiado. No os preocupéis si no tenéis Twitter ya que, en próximas semanas, colgaré encuestas en Facebook o Instagram.

Aunque la quinoa o – más correctamente – quinua, es un alimento muy consumido en muchísimos países, algunas personas no saben lo que es. La quinoa es, en realidad, la semilla de una planta. Nosotros lo consumimos como cereal, por ello se la denomina “pseudo-cereal”. Debemos la quinoa a los pueblos indígenas andinos, que llevan siglos cultivándola. Ha constituido durante mucho tiempo la base de su nutrición y les ha servido para evitar problemas de desnutrición debido a las propiedades de este alimento.

Hace relativamente poco tiempo, se puso de moda consumir quinoa en el resto de países. Gran parte de esta popularidad es debida al colectivo de personas vegetarianas o veganas, así como a los amantes de la comida sana (ya sabéis, #fit #healthy y todos esos hashtags tan utilizados en redes sociales).

Lo bueno de esta popularidad es que, en casi cualquier ciudad, podemos encontrar este nutritivo alimento. Lo malo es que, debido a la gran demanda de quinoa, los agricultores en los pueblos que tradicionalmente la cultivaban, no podían permitirse consumirla. Por esto, al menos para mí, es importante comprar quinoa de comercio justo o producida lo más cerca posible. Para los países europeos, considero lo más coherente (también para reducir el impacto medioambiental de importar productos) consumir quinoa producida en Europa. Sé que en España, por ejemplo, se cultiva.

Nutricionalmente, la quinoa es un alimento muy completo. Es uno de los alimentos de origen vegetal más ricos en proteínas y contiene los 8 aminoácidos esenciales para el ser humano. Contiene, además, carbohidratos en forma de almidón, minerales como hierro, fósforo, calcio, magnesio y zinc, y vitaminas del grupo B (entre ellas, nos aporta una buena cantidad de ácido fólico).

Como sé que estáis deseando leer la receta, voy a ello. Podéis cambiar las verduras y adaptarlas a vuestro gusto. Yo, personalmente, la hago con los vegetales que estén de oferta en el supermercado en ese momento. La receta de la bechamel ligera sin aceite la tenéis aquí.

Ingredientes (para aproximadamente 6 raciones):

  • Placas de lasaña. Yo las he utilizado integrales, pero también sirven las de sémola de trigo duro.
  • Aproximadamente, 100 gramos de quinoa. Dependiendo de las raciones que vaya a preparar, añado más o menos.
  • El triple de volumen de la quinoa en agua. Yo utilizo una medida de un decilitro de capacidad, por cada medida de quinoa echo tres medidas de agua.
  • 2 zanahorias, peladas y troceadas.
  • 1 berenjena grande o 2 berenjenas pequeñas, cortada en trozos.
  • 2 cebollas, peladas y troceadas.
  • 2 dientes de ajo, pelados y troceados.
  • 1 pimiento verde, troceado.
  • 4 a 6 aceitunas negras sin hueso, cortadas en trozos.
  • 8 tomates de tamaño mediano o el equivalente si son más pequeños. También podéis usar tomate troceado en conserva. Os recomiendo troceado y no triturado porque creo que es interesante para la textura que se noten los trozos.
  • 1 cucharada de orégano seco.
  • 1 cucharada de albahaca seca o un puñado de hojas de albahaca fresca, cortadas en trozos pequeños.
  • 1/2 vaso de vino tinto. Si no queréis utilizar vino, podéis utilizar caldo de verduras.
  • Una pizca de sal.
  • Un poco de pimienta negra molida.

 

Elaboración:

  • Lava la quinoa con agua fresca y escúrrela. Mientras se escurre, pon a calentar el agua para hervirla con un poco de sal.
  • Cuando el agua empiece a hervir, añade la quinoa y cuece durante 15 minutos. Después de ese tiempo, retira del fuego y deja reposar.
  • Trocea la mitad de los tomates y tritura el resto.
  • Pon la cebolla en una olla o cazuela y ponla al fuego, a temperatura media-alta. Cuando veas que se empieza a calentar y la cebolla va soltando líquido, añade una cucharada de vino (o caldo). Rehoga y ve añadiendo una cucharada del líquido que estés utilizando según vaya siendo necesario. Añade el ajo y el resto de los vegetales poco a poco, añadiendo líquido en pequeñas cantidades. Si quieres utilizar aceite, con dos cucharadas de aceite de oliva es más que suficiente.
  • Cuando tengas todas las verduras rehogándose, añade la sal, la pimienta y las hierbas. Añade los tomates troceados y los tomates triturados y las aceitunas y remueve para que se impregne bien todo.
  • Añade la quinoa y, si te ha sobrado vino o caldo, añádelo también. Rehoga todo junto durante un par de minutos. La mezcla debe quedar bastante húmeda pero no debe tener demasiado líquido.
  • Enciende el horno a 200ºC / 392ºF.
  • Monta la lasaña en tu molde. Cubre la base con un poco de la bechamel ligera, seguidamente coloca una capa de placas de lasaña. A continuación, alterna capas de relleno y capas de placas de lasaña. Termina con una capa de placas de lasaña y echa el resto de la bechamel por encima. Como la lasaña va a absorber gran parte de la bechamel, puedes guardar un poco o hacer más cantidad para echarlo por encima a la hora de servir.
  • Cuando el horno haya alcanzado la temperatura indicada, mete la lasaña dentro y hornea durante 20 minutos a altura media.
  • Después de hornear, deja que repose unos minutos fuera del horno.
  • Para servir, puedes echar frutos secos triturados por encima. A mí, esta vez, se me ha olvidado.

 

Espero que os guste, ya me contaréis qué os ha parecido!

Arroz al curry con tofu crujiente

Arroz al curry con tofu crujiente

El tofu es un gran incomprendido, yo misma lo odié la primera vez que lo probé. Por suerte, le di una segunda oportunidad y empecé a experimentar con él. Es un ingrediente muy versátil que, por su sabor suave, se adapta a todo tipo de platos absorbiendo los aromas y sabores de especias y condimentos muy bien. En este blog ya he compartido varias recetas con tofu, y compartiré muchas más. Podéis encontrarlas fácilmente utilizando el buscador.

En este caso os voy a enseñar a preparar un arroz con curry al que añadiremos el tofu preparado de forma que tenga una textura ligeramente crujiente. Es un plato que podéis hacer en grandes cantidades (podéis hacer el doble de cantidad, por ejemplo) y guardar en porciones individuales o congelarlo.

Es un plato muy sabroso que ha tenido mucho éxito entre las personas que han probado mi receta y, además, es económico y muy fácil de preparar. Podéis adaptar la intensidad del curry adaptando la cantidad de curry a vuestro gusto personal. Creo que la leche de coco equilibra muy bien el picante del curry.

Os dejo ya con la receta, dejadme un comentario o enviadme un email si tenéis alguna duda.

 

Ingredientes:

  • 200 gramos de arroz de grano largo, remojado la noche anterior.
  • Aproximadamente 450 ml. de agua.
  • 2 dientes de ajo.
  • 3 cucharadas de aceite de oliva.
  • 250 gramos de tofu firme.
  • 1 lata de leche de coco.
  • 2 cucharadas de curry en polvo.
  • 3 cucharadas de pasta de curry.
  • 1 cucharadita de pimentón ahumado.
  • 2 cucharaditas de jengibre en polvo.
  • 2 cucharadas de sirope de ágave o cualquier otro sirope vegetal que te guste. Yo utilizo de ágave.
  • 2 cucharadas de almidón de maíz
  • Un poco de sal

 

Elaboración:

  • Primero aclara el arroz, después haremos un arroz blanco básico.
  • Pon en una cazuela una cucharada de aceite de oliva y el ajo cortado en láminas. Rehoga un poco el ajo, hasta que esté dorado. Agrega después el arroz y una pizca de sal. Remueve con una cuchara (de madera, preferentemente). Agrega el agua (procura que no esté demasiado fría), baja el fuego y deja que se cueza tapado durante aproximadamente 20 minutos. Después de este tiempo, prueba el arroz, si aún no está hecho, déjalo cocer un poco más. Si crees que necesita más agua, añade un poco más, pero siempre caliente. Cuando ya esté hecho, retíralo del fuego.
  • Mientras se hace el arroz, mezcla en un cuenco grande el almidón de maíz con el jengibre en polvo y un poco de sal.
  • Por 2 cucharadas de aceite de oliva en una sartén y, mientras se calienta, corta el tofu en forma de cubos o dados.
  • Añade el tofu cortado en dados al cuenco y mezcla con las manos para que se impregne bien de la mezcla de almidón y jengibre.
  • Añade el tofu a la sartén y ve dando la vuelta a los trozos para que se vayan dorando uniformemente. Cuando estén dorados, añade el sirope de ágave y dale unas vueltas en la sartén para que se impregne bien. Deja que se haga un minuto o dos y retira del fuego.
  • Mientras se hace el tofu, pon a calentar en un cazo la leche de coco a fuego medio y añade la pasta de curry y el resto de especias. Remueve hasta que adquiera un color uniforme y una textura cremosa. Para que quede cremoso es importante que la leche de coco que utilices tenga toda su grasa. Si la utilizas reducida en grasa, puedes disolver una cucharada de almidón (en frío, antes de echarla al cazo) para que espese.
  • Para servir, yo coloco el arroz en el fondo del bol, luego una ración generosa de la salsa de curry y luego el tofu. Puedes decorar con un poco de cebollino, por ejemplo.

 

Espero que os guste!

Risotto de verduras

Risotto de verduras

El risotto es un plato muy fácil de hacer, económico y saludable (dependiendo de los ingredientes que utilicemos, claro) que admite muchas variaciones. Es un plato originario de la zona noroeste de Italia y, al contrario de lo que he visto varias veces, el Risotto no se liga con nata. La cremosidad se obtiene añadiendo el líquido poco a poco como os voy a enseñar.

Para preparar el risotto os recomiendo utilizar una variedad de arroz meloso y un grano de tamaño de grano entre pequeño y medio. Se utilizan variedades de arroz que poseen la capacidad de absorber el caldo y liberar almidón, logrando al textura cremosa característica del plato. Las variedades que se utilizan en Italia son el arroz arborio y el arroz carnaroli pero, si no los encontráis, servirá cualquier arroz de grano pequeño y redondo (son los que más almidón tienen).

Hay quien dice que el arroz para risotto no se debe lavar para que no pierda almidón, pero yo lo lavo tres veces y os aseguro que me queda muy cremoso, así que haced lo que os sea más cómodo.

En esta ocasión he hecho el risotto por un lado y las verduras aparte, pero si queréis también podéis añadir las verduras al arroz y hacerlo todo junto. En la receta os dejo indicado cómo lo tendríais que hacer en ambos casos. Esta vez he utilizado puerro y calabacín cocinados aparte, pero también os dejo la foto de otro que hice con guisantes cocinados con el arroz (los guisantes los añadí al final de la cocción del arroz, en los últimos 5-10 minutos)

Los ingredientes (para cuatro raciones):

  • 300 gramos de arroz (de grano pequeño y redondo)
  • 1 litro y medio de caldo de verduras, preferiblemente hecho en casa.
  • Dos dientes de ajo, cortados en láminas.
  • Dos cebollas, cortadas en trozos pequeños
  • Un calabacín, cortado en trozos de tamaño mediano.
  • Un puñado de espinacas.
  • Un puerro mediano, picado muy fino.
  • Un vaso de vino blanco o cerveza (opcional).
  • Tres cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
  • Pimienta negra molida.
  • Sal

 

Elaboración:

  • Pon a calentar el caldo en una olla a fuego lento, para que esté caliente cuando lo vayamos a utilizar.
  • Mientras se calienta el caldo, pon dos cucharadas de aceite en una olla o cazuela grande anti-adherente. Cuando el aceite esté caliente, añade  una de las cebollas y, cuando la cebolla esté tierna, añade la mitad del ajo, una pizca de sal y una pizca de pimienta negra molida. Si vais a hacer el risotto junto con la verdura, utilizad todo el aceite, toda la cebolla y todo el ajo en este momento (y las verduras). Baja el fuego a la mitad y rehoga durante unos 5 minutos.
  • Añade el arroz y remueve durante unos minutos (3-4 minutos aproximadamente) y añade la cerveza o el vino, si lo vas a utilizar. Dejamos que se vaya evaporando manteniendo el fuego medio-bajo. Si no vais a utilizar vino o cerveza, podéis ir añadiendo el caldo en este punto.
  • Añadiremos el caldo caliente muy poco a poco, echando uno o dos cazos cada vez, para que el arroz quede apenas cubierto. Algunas personas recomiendan no remover el arroz en el risotto, pero (según mi experencia) me queda mejor removiendo lentamente de vez en cuando.
  • Dejaremos que el caldo se vaya consumiendo lentamente, añadiendo más caldo poco a poco y dejando que se consuma de nuevo. Repetiremos el proceso hasta que el arroz esté tierno. Normalmente es suficiente con un litro y medio de caldo y el vino o cerveza pero, si lo preferís, podéis tener preparado más caldo por si acaso necesitase más el arroz. Retirad del fuego cuando el arroz esté tierno.
  • Si no habéis añadido las verduras al arroz, poned a calentar una cucharada de aceite de oliva en una sartén antiadherente. Cuando el aceite esté caliente, añadid una cebolla y cuando esté tierna añadid la mitad del ajo que nos quedaba. Cuando el ajo esté dorado, añadid el puerro y después el calabacín. Añadid una pizca de sal y rehogad a fuego medio hasta que estén hechas las verduras y añadid las espinacas. Rehogad durante un minuto y retirad del fuego.
  • Si habéis cocinado las verduras con el arroz, añadid las espinacas cuando el arroz ya esté hecho.
  • Prueba el arroz y añade sal si lo consideras necesario (yo cocino con muy poca sal).

Ya está listo para servir y disfrutad.

 

Espero que os guste!