Chips de Kale

Chips de Kale

Kale Chips / Chips de Kale

Una de las cosas que más me costó cuando emigré fue adaptarme a los horarios de comida, ya que aquí se almuerza y se cena bastante más temprano que en España. Como cenamos muy pronto y nos encanta ver alguna película o serie cada día, muchas veces nos tomamos algún snack durante la sesión en el sofá. Nos gustan mucho las palomitas caseras, pero no son adecuadas para consumir a diario, así que nos estamos pasando a los snacks saludables la mayor parte de los días. Estos chips de kale son una opción estupenda y muy fácil de hacer en casa, que a nosotros nos encanta.

Hace tiempo que empecé a hacer chips de kale en mi deshidratadora, pero como se la regalé a una amiga antes de mudarme, he aprendido a hacerlos en horno. En deshidratadora también están muy buenos, pero se tarda más tiempo y es necesario planificar un poco. Estos que os enseño hoy están preparados en el horno y llevan muy poco aceite. También los podéis hacer sin aceite, pero creo que la textura y sabor mejorar con un poquito de aceite.

Os hablé del kale y de sus propiedades en la receta de mi sopa de mijo y kale y también os contaba, un poco por encima, que se podía consumir también en forma de chips. Lo más importante para preparar unos buenos chips de kale es lavar y secar muy bien las hojas y eliminar el tronco central de cada hoja, ya que es muy duro y no resulta agradable. Yo lo guardo y lo utilizo para caldos, por ejemplo, al igual que la parte más dura del brócoli y de otros vegetales. Ya os iré colgando en Instagram o Facebook más truquitos para aprovechar al máximo lo que compramos.

Os cuento que estoy un poco menos activa en redes sociales porque estoy traduciendo todo el blog al sueco y al inglés (aunque tengo instalado un traductor automatizado, la calidad de las traducciones no es la que querría), pero si os surge alguna duda con esta receta o cualquier otra cosa, enviadme un email o un mensaje y os responderé lo antes posible.

Y, ahora sí, os dejo con la receta.

Ingredientes:

  • Aproximadamente 300 gramos de col kale. Esto equivale más o menos a dos manojos grandes, una vez eliminado el tronco central de las hojas. También, en algunos sitios, lo venden ya cortado.
  • Una cucharada de aceite de oliva virgen extra.
  • Dos cucharadas de levadura nutricional.
  • Una cucharadita de ajo en polvo.
  • Una cucharadita de cebolla en polvo.
  • 1/2 cucharadita de curry en polvo.
  • Una pizca de pimentón ahumado o Pimentón de la Vera.
  • Una pizca de sal.

 

Elaboración:

  • Enciende el horno a 125ºC / 257ºF
  • Lava y seca muy bien las hojas de kale y elimina el tronco central. Las bolsas de kale ya envasado suelen venir ya lavadas, pero a veces tienen algo de humedad, elimina ese exceso de humedad con un paño o con papel de cocina.

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  • En un bol grande o un barreño, pon el kale y añade el aceite de oliva. Masajea suavemente con las manos para impregnar todas las hojas con el aceite. Añade el resto de ingredientes y mezcla de nuevo, procurando que las especias queden bien repartidas.
  • Prepara una bandeja de horno con papel para hornear y reparte un poco de kale, procurando que no se amontone demasiado. Yo lo hago normalmente en cuatro turnos.

 

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  • Cuando el horno haya alcanzado la temperatura indicada, hornea durante aproximadamente 10 minutos a 125ºC / 257ºF.  Dependiendo del horno, puede ser necesario un poco más de tiempo, deben quedar crujientes pero con cuidado de que no lleguen a quemarse porque el sabor se amarga mucho.
  • Deja que los chips se enfríen completamente y, si te sobran, se conservan bien en un recipiente hermético.
  • Puedes adaptar las especias a tu gusto, yo las varío según lo que nos apetece en cada momento.

 

Espero que os gusten!

 

 

Patatas especiadas al horno (sin aceite)

Patatas especiadas al horno (sin aceite)

Patatas especiadas al horno sin aceite

Nos encantan las patatas, en cualquier forma, y asadas son deliciosas. Sin embargo, estamos reduciendo la cantidad de aceite que consumimos, por lo que hacerlas sin aceite y sin perder sabor era un reto. Estas patatas especiadas al horno son crujientes por fuera y suaves por dentro, simplemente buenísimas.

Al principio, probé a hacerlas directamente al horno. Quedaban crujientes por fuera, sí, pero por dentro estaban completamente secas. Probé a asarlas con un recipiente con agua dentro del horno, probé a humedecerlas y otros trucos, pero no terminaba de convencerme el resultado.

Haciendo un gofre de patata de los que solemos desayunar los fines de semana, hechos con patata previamente cocida, pensé probar a cocer previamente las patatas y encontré la textura que estaba buscando. Si queréis ver lo de los gofres de patatas, los tenéis en mi Instagram.

El ingrediente principal son, por supuesto, patatas. Servirá cualquier tipo de patata que podáis encontrar en el mercado, aunque el tiempo de cocción sí lo debéis ajustar al tamaño de las patatas que hayáis elegido. Os he hablado ya anteriormente de la patata desde un punto de vista nutricional, así que no veo necesario extenderme en este punto. Contrariamente a lo que nos han hecho creer, las patatas pueden formar parte perfectamente de una dieta saludable, siempre y cuando no se cocinen con demasiada grasa.

La elaboración de estas patatas especiadas al horno es muy sencilla y, además, las podéis tener listas en menos de una hora. Incluso podéis tener patatas ya hervidas en el frigorífico para cuando os apetezca asarlas. A mí me viene muy bien una patata hervida o asada cuando tengo hambre y aún no quiero hacer una comida principal.

Ingredientes (para 4-6 raciones):

  • De 4 a 6 patatas de tamaño medio – grande o la cantidad de patatas equivalente si son de tamaño pequeño.
  • 2 cucharadas de levadura nutricional. Si no tenéis levadura nutricional, queda un resultado bastante parecido en este caso con leche de soja en polvo.
  • Un puñado de romero fresco, sólo las hojas.
  • 1 cucharada de tomillo seco.
  • 1 cucharada de ajo en polvo.
  • 1 cucharada de cebolla en polvo.
  • 1 cucharadita de pimentón ahumado en polvo. Podéis echar más si os gusta más fuerte.
  • Sal. Yo echo aproximadamente 1/2 cucharadita.

 

Elaboración:

  • Lava las patatas frotando con cuidado la piel, para eliminar la suciedad sin dañar la piel.
  • Pon a hervir agua en una cazuela y, cuando empiece a hervir, echa las patatas. Yo prefiero utilizar las patatas sin piel para esta receta, pero puedes pelarlas si lo prefieres.
  • Hierve las patatas durante 10 minutos. Después de este tiempo, retíralas del fuego y ponlas en un escurridor.
  • Enciende el horno a 200ºC/ 392ºF y, mientras se calienta el horno, aclara las patatas con agua fría y deja escurrir un poco. No es necesario que estén totalmente secas, aunque tampoco interesa que estén empapadas. Si es necesario, seca el exceso de agua con papel de cocina o con un paño. Hazlo con cuidado de no dañar la piel.
  • En un bol grande, mezcla el resto de ingredientes.
  • Corta las patatas, con cuidado de no dañar la piel, en cuñas. Ponlas en el bol donde tengas las especias y, con la ayuda de tus manos, impregna bien las patatas de la mezcla de especias.
  • Prepara una bandeja de horno con papel para hornear y coloca las patatas sobre el papel.
  • Mete la bandeja al horno y hornea durante aproximadamente 30 minutos.
  • Deben quedar crujientes por fuera, ligeramente tostadas, y suaves y jugosas por dentro. En la fotografía que acompaña a esta receta podéis ver una de las patatas mordida.

 

Espero que me contéis qué os han parecido estas patatas especiadas y que os gusten tanto como a nosotros.

Un saludo!

 

 

Ensalada templada de verduras y nueces

Ensalada templada de verduras y nueces

Después de la tarta de mi cumpleaños / veganiversario es hora de retomar los buenos hábitos con platos más equilibrados. Inicialmente iba a llamar a esta receta “bol del increíble Hulk” porque, después de comerlo, me siento saciada pero ligera y muy fuerte y porque es, bueno, muy verde. Finalmente pensé que lo de de “ensalada templada” era más apropiado, ya que es de lo que realmente estamos hablando.

Muchas personas que conozco, cocinan las verduras en exceso. Esto, además de aumentar la pérdida de nutrientes, hace que la textura y sabor de esas verduras sea, casi siempre, menos agradable.

Lo que os traigo hoy es una idea básica, que vosotros podéis hacer cambiando las verduras o el aliño para adaptarlo a vuestras preferencias. Lo ideal sería mantener el zumo de limón y algún tipo de nuez o fruto seco, pero lo dejo a vuestro criterio. Yo, he elegido guisantes, judías verdes y broccoli.

Los guisantes, además de ser muy ricos en fibra soluble y ayudarnos a regular los niveles de azúcar en sangre, contienen muy buena cantidad de vitamina C y minerales como calcio, y magnesio. Si os apetece, podéis probar mi receta de hummus de guisantes.

Las judías verdes son un tipo de legumbre (del que existen varios tipos) que se recoge para consumir tierno, a diferencia de otras legumbres que consumimos secas. Son muy bajas en calorías y contienen un alto porcentaje de agua. Son ricas en fibra, potasio, magnesio, ácido fólico y vitaminas C y A. Sin embargo, se recomienda que las personas propensas a formar piedras en el riñón sean prudentes en su consumo.

El broccoli es una verdura muy rica en fósforo, calcio, ácido fólico y potasio, además de vitaminas C y A, entre otras.

Para esta receta, os recomiendo utilizar vaporera. Yo la uso bastante, tanto para preparar verduras o seitán como para hacer otros platos como mis baozi (panecillos chinos rellenos). Las verduras, podéis utilizarlas frescas o congeladas, como mejor os venga. Yo, las utilizo frescas preferentemente. No he utilizado aceite porque el tahini, el sésamo y las nueces ya le aportan grasa saludable al plato, pero podéis añadir aceite si os gusta (aunque no es necesario).

Ingredientes (4 personas):

  • 300 – 400 gramos de judías verdes.
  • 3 – 4 piezas de broccoli.
  • 200 gramos de guisantes.
  • El zumo de un limón.
  • Un poco de sal.
  • 3 cucharadas de tahini tostado.
  • 1 cucharada de semillas de sésamo.
  • Un puñado de nueces pecanas (o cualquier otro tipo de nuez que os guste).

 

Elaboración:

  • Para esta receta he utilizado una vaporera de tres pisos, Si tenéis una simple tendréis que hacer las verduras por separado. También las podéis cocer.
  • Lo primero, limpiamos las verduras. Del broccoli sólo voy a utilizar los “arbolitos”, los tallos los podéis guardar para hacer caldo. En mi Instagram (tenéis el enlace en esta misma página) os dejé un vídeo corto sobre cómo hacer caldo de verduras casero con los restos de las verduras.
  • Tanto si lo vas a hacer al vapor como si lo vas a cocer, pon agua a hervir con un poco de sal. Una vez empiece a hervir, coloca la vaporera sobre la olla o ve añadiendo las verduras.
  • Lo primero que vamos a hacer son las judías verdes. Ponlas en la vaporera o échalas al agua hirviendo. Cuando lleven 5 minutos, añade el broccoli a la olla o vaporera y, cuando el broccoli lleve 5 minutos, añade los guisantes. Es decir, cocinamos las judías 15 minutos, el broccoli 10 y los guisantes 5.
  • Transcurrido este tiempo, retira del agua o vaporera y aclara inmediatamente con agua fría. Esto cortará la cocción y mejorará la textura de las verduras, que vamos a consumir a temperatura ambiente.
  • Coloca las verduras en un bol grande y rocía con el jugo de limón. Añade el tahini, una pizca de sal, las nueces y el sésamo y remueve todo bien, para que se mezclen los sabores.

 

Espero que os guste!

 

Hortalizas Asadas con Salsa de Yogur y Tahini

Hortalizas Asadas con Salsa de Yogur y Tahini

Después de unas mini-vacaciones en mi ciudad, es hora de volver a casa y de retomar la rutina después de las Navidades. También es tiempo de retomar las recetas más sencillas, básicas y sanas después de las últimas recetas enfocadas a fiestas y celebraciones.

El plato de hoy es un asado de hortalizas que, personalmente, me encanta. Lleva patata, boniato, remolacha, chirivía y nabo, ingredientes todos ellos de temporada, nutritivos y muy económicos. He aromatizado el asado con hierbas y limón y lo acompaño de una salsa ligera y sencilla a base de yogur y tahini. Lo podéis consumir como acompañamiento de algún plato principal o como plato único, ya que estas hortalizas están llenas de nutrientes.

La patata es un tubérculo muy antiguo que ya era consumido por los pueblos de América antes de que los europeos llegásemos al continente. De allí la importamos a Europa y se popularizó su consumo por todo el mundo a partir del siglo XVII.
Debe consumirse siempre cocinada, ya que el tubérculo crudo puede resultar tóxico. Son muy ricas en almidón y minerales como potasio, magnesio, calcio y fósforo.

El boniato (también llamado camote, batata o patata dulce) es un tubérculo muy rico en betacarotenos, vitaminas A y E, potasio y ácido fólico. Existen varios tipos, siendo las variedades de carne de color naranja o púrpura las que contienen más antioxidantes.  Es más fácil de digerir que la patata y, por su alto contenido en antioxidantes, es muy beneficiosa para nuestro organismo.

De la remolacha ya os he hablado anteriormente en la receta de Borscht vegano aunque en esta ocasión la voy a preparar asada. Personalmente, me encanta la remolacha tanto en crudo para smoothies y ensaladas como cocida en cremas y sopas o asada. En este caso utilizo la variedad de color morado, que es la más común.

La chirivía (Pastinaca sativa) era muy popular en la cocina europea antes de que las patatas fuesen importadas desde América. Tiene su origen en las zonas cálidas de Europa, aunque también necesita inviernos fríos para desarrollarse correctamente. Es una raíz de forma parecida a la zanahoria, pero de color blanco. Las hojas de la planta producen urticaria, pero no os preocupéis porque la venden siempre sin hojas. Es diurética y contiene cantidades importantes de casi todas las vitaminas del grupo B, sobre todo de ácido fólico, muy importante para el desarrollo del feto durante el embarazo.

Después de toda esta charla (me gusta hablar de los ingredientes que utilizo) os dejo con la receta:

Ingredientes (para cuatro raciones):

  • 4 patatas de tamaño mediano – grande.
  • 2 remolachas de tamaño medio.
  • 2 boniatos de tamaño mediano – grande.
  • 4 chirivías de tamaño medio.
  • 1 cebolla roja grande o dos pequeñas.
  • Un limón grande o dos pequeños.
  • Hierbas aromáticas: romero y tomillo seco y eneldo fresco.
  • Especias: pimienta blanca molida, pimienta negra molida y comino.
  • Una pizca de sal
  • Opcional: dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra.

Para la salsa de yogur y tahini:

  • Un yogur de soja natural (125 gramos) sin azúcar ni edulcorante. Podéis utilizar también yogur de avena, pero es importante que sea sin azúcar.

  • Dos cucharadas de tahini blanco.

  • Una cucharada de ralladura de limón ecológico (cáscara de limón rallada).

  • Una cucharadita de menta fresca (opcional).
  • Una pizca de sal. Probadlo antes, es posible que no necesite sal, dependiendo de la sal que lleve vuestro tahini.

 

Elaboración (más fácil, imposible):

  • Lava muy bien todas las hortalizas y pela el boniato, la remolacha y la chirivía. Ten cuidado al pelar la remolacha, ya que su jugo mancha bastante.
  • Enciende el horno a 220ºC / 428ºF
  • Corta las hortalizas en trozos medianos, no hace falta que queden perfectos ni que sean del mismo tamaño.
  • Pela la cebolla y córtala en gajos. Corta el limón en rodajas.
  • Pon el aceite de oliva en el fondo de una fuente apta para horno.
  • Coloca las hortalizas en la fuente y añade las hierbas y las especias (una cucharadita de romero seco, una cucharadita de tomillo seco, unas cuatro ramas de eneldo fresco, una pizca de sal, pimienta negra y blanca al gusto y una pizca de comino) y remueve para impregnar las hortalizas.
  • Coloca los gajos de cebolla y las rodajas de limón repartidas por la superficie.
  • Introduce la fuente en el horno, ya caliente, y hornea durante unos 40-50 minutos. Para comprobar si las hortalizas están listas, puedes utilizar un pincho de cocina.

 

Mientras se hornea, puedes preparar la salsa para acompañar. Simplemente, mezcla bien todos los ingredientes en un cuenco. Para servir, queda muy bien guardar un poco de la cáscara de limón y echarlo sobre la salsa.

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Y ya tenéis un plato ligero, nutritivo y sabroso listo para disfrutar.

Espero que os guste!